Vicio y dinero dañan el cerebro

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Todo vicio que no es controlado es perjudicial para el que lo padece y mucho más si tiene cargo público porque los efectos secundarios de sus vicios perjudica a millones de ciudadanos no solo en lo económico, también en la ética- moral para la paz social que la democracia es la que mejor la garantiza. Esto viene a cuento de nuestro Rey emérito que puestos a analizar su figura me queda la duda de si representó bien el fondo y la forma de pensar de la clase dominante de muchos españoles y sobre todo de las élites extractivas que anidan en la España egocéntrica en su forma de ver, pensar y hacer, que va más allá de la defensa como dicen de la patria en común dando preferencia a su cartera.


Ahora se está contra la corrupción pero la hubo siempre y no desapareció con la democracia mientras no se la tome en serio. La presunta corrupción del Rey emérito es la consecuencia de las influencias de personas muy conocidas que buscaban la influencia del Rey para arrimar el ascua a su sardina. Pero también fue culpa de los distintos presidentes con sus gobiernos que durante estos últimos 40 años de democracia han mirado para otro lado al margen de la ley, que por encima se les llena la boca de agua diciendo que la ley es igual para todos.


Pero lo que resulta curioso es ver que se sigue votando a corruptos por falta de transparencia y la poca presión de los órganos de control sobre las personas que dirigen las instituciones usándolas en su propio beneficio. Pensemos por un momento que el Rey se negara a entrar en el juego de esas élites extractivas dominantes. ¿Tendría futuro? Como dice la Constitución, el Rey Reina pero no gobierna. Luego son los gobiernos los responsables de los desvíos de los Reyes. Como prueba del poder de estas élites, en la que se incluyen los gobiernos, tal como quedo demostrado presionando al Rey por no dar más de sí, cargándole el muerto donde que muchos participaron obligándole abdicar nombrando a su sucesor Felipe VI. Y todo gracias al escandaloso accidente de caza en Botsuana, si no la fiesta seguiría. Pero va siendo hora que después de 4O años de democracia y las experiencias vividas, los poderosos dejen de desequilibrar la justicia igual para todos como dice nuestra Constitución, den ejemplo haciéndose ricos con el sudor de su frente sin aprovecharse de lo público. De no ser así lo vamos a lamentar. Por eso el Rey emérito Juan Carlos no es el único culpable, le acompañaron otros haciendo uso y abuso de su libertinaje repartiéndose lo nuestro basados en el éxito democrático y del progreso en paz que tuvo España. Por eso los rectores de este país, gobiernos, poderes económicos, pónganse a la altura que requiere el XXI y dejen de hacer más pactos de silencio incluido muchos medios de comunicación en sus manos y no tiren otra vez por tierra lo que se puede hacer bien. Por eso se puede afirmar que las andadas de los reyes es por culpa de los gobiernos de España, tanto de izquierdas como de derechas, máximos responsables pudiendo evitar que el Rey se pasara de frenada.


Una vez que el Rey dio la cara para parar el 23/f defendiendo la democracia que nos dimos los españoles, la más larga en 200 años también se debe tener en cuenta como atenuante de los desvíos del Rey emérito, y que no vuelva a ocurrir en futuros reinados. Para eso, los sucesivos gobiernos deben ser honestos y vigilar las buenas practicas legales, como es su deber y máximos responsables de la buena marcha de las instituciones incluida y la más simbólica, la jefatura del Estado dejándola tocada. Pero todo hay que verlo y valorarlo. Acaba de ser condenado el ex presidente de la república francesa, Sarkozy. El egoísmo de unos pocos no puede truncar la vida de muchos. No se puede truncar dando malos ejemplos a futuras generaciones.

Vicio y dinero dañan el cerebro