El gobierno de Catoira se fractura y García se apuntala en la Alcaldía

A la derecha Dani Touriño y Alberto García el día en el que el segundo recuperó la Alcaldía tras una maniobra inesperada | gonzalo salgado
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Ruptura total. La ya delicada salud del grupo de gobierno socialista de Catoira desde que Alberto García tomó la Alcaldía el pasado mes de junio ha pasado factura al ejecutivo local. Tres ediles del PSOE - Dani Touriño, Roberto Bouzón y Purificación Quintáns- votaron en contra del Presupuesto defendido por el alcalde socialista y dinamitaron por completo la ya poca sintonía que quedaba en el gobierno vikingo. Los tres alegan que hace días que venían advirtiendo que no apoyarían unas cuentas “que están encamiñadas a darlles liberacións ao Partido Popular” y que establecía “dietas” para la Alcaldía que consideran “innecesarias”. De hecho apuntan que “lle dixemos ao alcalde que nós iso así non o apoiamos. Que estabamos dacordo co resto do Orzamento, pero non dou opción a que se eliminasen eses puntos”. Sus tres votos, junto a los otros tres del BNG, fueron suficientes para tumbar unas cuentas que solo aplaudieron García, su otro compañero de filas y los tres concejales conservadores liderados por Iván Caamaño.


El veterano alcalde defendía ayer tras la sesión que las liberaciones planteadas “non teñen nome nin apelidos” y que “detrás disto só hai o interés dunha persoa de ser alcalde”. De intentar un acercamiento a sus compañeros de grupo de gobierno, ni hablar. “Eu non vou falar cos que me dan unha puñalada pola espalda”, sentencia García.


Lo que está claro es que la atípica votación del Presupuesto vivida ayer en Catoira no es más que la punta del iceberg de una relación política mermada desde hace ya meses e, incluso, desde la propia noche electoral. Y es que los tres ediles socialistas que votaron en contra de las cuentas ayer son los mismos que retiraron su apoyo a última hora a la moción de censura PSOE-PP contra el BNG y los mismos dispuestos a dialogar con los nacionalistas para un gobierno bipartito. Finalmente la estrategia de las cúpulas fue por otros derroteros y en una maniobra inesperada García volvía a la Alcaldía con el apoyo -al menos público- de los suyos. Eso sí, fuentes socialistas apuntan que con el compromiso tácito de dejar paso y abandonar el sillón en unos meses. Algo que, a juzgar por los acontecimientos, no va a pasar.


“ Son unhas contas históricas con importantes partidas para axudas e asfaltados”

Alberto García defendió tanto en la sesión plenaria de ayer como tras la misma la importancia de unos presupuestos que “serían moi bos para Catoira”, dado que manifiesta que “estamos falando de case cinco millóns de euros nos que se contemplan partidas para asfaltados e tamén para axudas pola situación de pandemia que estamos a vivir”. El socialista asegura que ni habló con sus compañeros de filas que votaron en contra de sus cuentas ni tampoco con el partido a nivel orgánico. “Eu só me debo á militancia de Catoira que é moita e están conmigo” y apuntó que “imos reflexionar sobre isto”.


Así pues la relación estaba prácticamente rota, o al menos sí la confianza. De hecho sus compañeros de filas critican a García su acercamiento al PP y su alejamiento de “cuestións progresistas”. Algo que el regidor niega y también el propio Iván Caamaño, que asegura en un comunicado que lo que se hace es por el bien “dos veciños de Catoira” matizando ambos que es un “presuposto de case 5 millóns de euros, o máis alto da historia da localidad”.


¿Y ahora qué?

Lo que está claro es que el panorama político en la localidad vikinga tiene muchas certezas y otras tantas incertidumbres. El único punto evidente es que Alberto García se queda, con o sin apoyos de los suyos. El rechazo al presupuesto lo aboca a convocar una cuestión de confianza, aunque de momento no lo ha confirmado porque “temos que meditalo e reflexionalo”. Si lo hace y no sale adelante sus contrarios tienen -según la legislación vigente- un mes para presentar una moción de censura. Sin embargo en el caso de Catoira esta herramienta no es posible porque según esa misma ley un mismo concejal no puede firmar más de una moción de censura en un mandato. Por lo tanto, no dan las cuentas.


De esta forma la continuidad de García, con los presupuestos aprobados, parece más que apuntalada. “Eu débome a Catoira e para ser alcalde o que hai que facer é gañar unhas eleccións e eu gañeinas, non debemos olvidalo”, sentencia. 

El gobierno de Catoira se fractura y García se apuntala en la Alcaldía