Investigan a siete personas en relación al cañón expoliado tras ser localizado junto a otros dos en el litoral de Corrubedo

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La Guardia Civil, en una investigación conjunta llevada a cabo por el equipo territorial de Policía Judicial de la Guardia Civil de Noia y la sección de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa (UCO), ha podido recuperar el cañón de bronce que había sido expoliado en el litoral ribeirense de Corrubedo, unos hechos por los que investiga a siete personas, de las que cinco son hombres y las otras dos mujeres, a las que se les atribuyen delitos contra el patrimonio histórico.


Las pesquisas se iniciaron tras conocerse el hallazgo casual de tres cañones, aparentemente de bronce y del siglo XVI, por parte de mariscadores de Aguiño en la jornada del 14 de abril y la desaparición de uno de ellos cuando, al día siguiente, autoridades de la Xunta de Galicia apoyadas por La Armada Española pudieron reflotar y recuperar sólo dos de los cañones localizados inicialmente, sospechándose que el tercero podría haber sido expoliado.


Las primeras actuaciones llevadas a cabo por los investigadores se centraron en la existencia de un vídeo en el que aparecían las imágenes del cañón siendo expoliado cuando todavía se encontraba sumergido. Este hecho, junto a las contradicciones del relato ofrecido por algunos de los investigados y la denuncia de la Xunta de Galicia, hizo posible que la Guardia Civil fuera identificando a quienes podrían haber participado en la desaparición del cañón, además de esclarecer si el mismo pudiera estar fondeado en algún lugar seguro o escondido en alguna de las propiedades de los investigados. Finalmente, la rápida intervención de las unidades actuantes consiguió recuperar esta valiosa pieza que, probablemente, fue reflotada la misma noche de su localización y que ya fue entregada por algunos de los investigados en el puesto principal de la Guardia Civil en Boiro.





La Benemérita sospecha que el expolio se debió al "capricho personal" de alguno de los investigados, al ver el cañón como un "buen objeto de decoración". Más allá del valor que se podría obtener de la fundición del mismo, su mayor importancia radica en la valiosa información histórica y arqueológica que aporta, "la cual se pierde cuando se extrae la pieza de su contexto y ubicación, dañando, muchas veces de manera irreversible, el yacimiento arqueológico subacuático en el que se encontraba", precisaron desde el instituto armado.


En coordinación con el Servizo de Arqueoloxía de la Xunta de Galicia, se decidió trasladar el cañón al Museo del Mar de Vigo, donde se iniciarán los trabajos para tratar de estabilizar el metal del que está compuesto, sin los que irremediablemente se deterioraría. Se trata de una compleja tarea de restauración, costosa y duradera. De la misma manera, serán ahora estos técnicos quiénes tratarán de recomponer “el puzle” del que forma parte este cañón junto a los dos que fueron extraídos inicialmente, los cuales aportarán con toda seguridad una información de gran valor histórico. Pendiente de su estudio para determinar antigüedad y procedencia, a criterio de expertos de la Xunta de Galicia, podría pertenecer a alguna de las naves enviadas por Felipe II para combatir a Inglaterra en 1596


En este sentido, desde la Guardia Civil señalan que conviene destacar que la propia Convención de 2001 de la Unesco, del Patrimonio Arqueológico Subacuático, prima la conservación in situ de estos elementos arqueológicos, dejando la intervención de urgencia para casos en los que exista riesgo de expolio o deterioro.



Investigan a siete personas en relación al cañón expoliado tras ser localizado junto a otros dos en el litoral de Corrubedo