Escrivá nos baila la “yenka”

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La “yenka”, para los que no son “boomers”, es un baile que consiste en dar un paso hacia delante y otro hacia atrás. Es una simpleza, pero estuvo muy de moda en los años 60, en la adolescencia y juventud de millones de españoles. Lo que ha hecho el ministro de Seguridad Social en los últimos días es bailarse una “yenka” con el delicado asunto de la reforma de las pensiones.

El baile empezó la misma mañana en que Sánchez con los sindicatos y la CEOE se hacía en La Moncloa la foto de la firma de la primera parte de la reforma. Escrivá fue a una emisora de radio y se le ocurrió decir muy clarito los que pensaba, que los “boomers” debían empezar a pensar que o iban a trabajar más o iban a cobrar menos pensión. El lío que se armó es perfectamente descriptible. Tal fue la escandalera que el ministro no tardó en salir a decir públicamente que había tenido un mal día, que se le había entendido mal y que bla, bla, bla.

No contento con el cataclismo, el lunes, esta vez en un programa de televisión, insistía en que los más jóvenes no tenían por qué cargar con las pensiones de los “boomers” al tiempo que añadía que esta numerosa generación tenía la pensión asegurada y que el sistema de pensiones es sólido. Demasiadas contradicciones que han dejado nítido lo que realmente piensa el ministro y la intención de que efectivamente habrá un recorte de las pensiones de jubilación.

El pensamiento de Escrivá no puede sorprender a nadie que haya seguido su trayectoria. Sin ir muy lejos y en su paso por la AIRef, antes de ser nombrado ministro, dejó por escrito la reforma de las pensiones que había que abordar en España. Así que vayan pensando, si Sánchez se atreve a hacerlo por exigencia de la UE para recibir los fondos europeos, que habrá recorte, tope a las cotizaciones máximas, factor de sostenibilidad o que le quieran llamar, aumento de las cotizaciones de autónomos, se atrasará la edad de jubilación, se contemplarán más años para el cálculo de la pensión, se penalizarán las prejubilaciones y se facilitará seguir trabajando a pesar de haber cumplido los requisitos para cobrar la pensión.

Lo firmado la semana pasada y aprobado ayer por el Consejo de Ministros no es más que la punta del iceberg de la reforma. El agujero de la Seguridad Social es descomunal y la solución no es fácil, va a sentar fatal a los ciudadanos, pero tiene pocas salidas si de una vez se quiere conseguir que el sistema público sea sostenible a largo plazo y no se va a un sistema mixto con un plazo amplio de carencia al estilo sueco.

Escrivá nos baila la “yenka”