La analítica de los restos dirá si los huesos de la fosa son de un represaliado

El equipo de investigadores encontró ayer un cuerpo que se analizará para ver si es de uno de los asesinados | m. ferreirós

El análisis forense de los restos encontrados ayer en la fosa del cementerio de Rubiáns -que datarían según su posición del año 1936- será determinante para conocer si se trata del cuerpo de uno de los 18 represaliados que se están buscando. Los restos aparecieron muy próximos a la sepultura de una niña y encienden una luz de esperanza en el equipo de investigadores que trabaja desde hace casi dos semanas en el camposanto. Y es que, según los registros documentales que existen, los expertos estiman que hay posibilidades de que ese cuerpo sea de Eduardo Ferreiro, vecino de Carril y que en su día fue secretario xeral de Pesca de la CNT. Aún así solo los trabajos de antropología forense realizados por Fernando Serrulla podrá determinarlo de forma definitiva. Lo que sí es cierto es que los trabajos han avanzado en estos últimos días de forma considerable, sobre todo teniendo en cuenta que en el espacio en el que se cavó inicialmente -justo el que está junto al monolito de recuerdo y homenaje- no apareció absolutamente nada.


Sí en el margen izquierdo del camposanto y entre las tumbas, que es donde se está excavando ahora. La aparición de dos placas de 1936 y la colocación de los cuerpos hacen pensar a los investigadores que dos de los represaliados que se buscan pueden estar justo ahí. En todo caso serán los forenses y, ya después, las pruebas de ADN las que darán las claves definitivas.


Cabe recordar que el equipo multidisciplinar que actúa en la fosa de Rubiáns busca a 18 cuerpos, aunque a estas alturas parecen ya tener claro que la mayor parte de ellos podrían encontrarse bajo la línea de nichos. Algo que ya impediría llegar a ellos porque en esa zona sí que no se cuenta con autorización para cavar, al existir otras sepulturas y panteones.


En todo caso, y según los documentos existentes, en la fosa común del cementerio de Rubiáns habría enterradas entre 300 y 400 personas, dado que no solo iban a parar a ellas los represaliados que no podían pagar una sepultura identificada, sino también vagabundos, ahogados o personas con pocos recursos o incluso miembros amputados. De ahí que el trabajo de identificación tenga que ser muy riguroso para determinar si es a quién se busca.

La analítica de los restos dirá si los huesos de la fosa son de un represaliado

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