A la conquista del territorio

Los socialistas andan nuevamente de elecciones internas

Los socialistas andan nuevamente de elecciones internas, ahora para ocupar las secretarías y las comisiones ejecutivas en algunas regiones. El nombre del ganador en, por ejemplo, Valencia o Madrid resulta significativo para saber si Pedro Sánchez controlará o no algunas de las más importantes federaciones del PSOE tras haber ganado las primarias y el congreso. Y estos días registran, aunque se note poco, una considerable agitación interna en el partido; pensar que todo se ha pacificado en el PSOE con Sánchez en la secretaría general resultaría utópico.
El PSOE atraviesa, en la superficie, una especie de momento de apatía, de cansancio tras las luchas intestinas que primero destituyeron a Sánchez y luego le hicieron regresar. Los congresos regionales vuelven a agitar las aguas, no tanto por quién controle determinadas federaciones, sino por ver hasta qué punto se extienden sobre ellas la influencia y el poder del secretario general, que poco a poco ha ido apartando a sus enemigos de los puestos de mayor influencia. Nadie quiere, en estos momentos, ni podría aunque quisiera, disputar el liderazgo a un Sánchez que se ganó en buena lid el retorno al despacho de Ferraz. Pero sería poco realista desconocer que los resquemores, las tensiones y los descontentos siguen, aunque el equipo de Sánchez se esfuerce por mantener una apariencia de normalidad.
Ocurre, no obstante, que, aunque con sordina, se mantienen voces disidentes, por ejemplo, con las recetas del secretario general para Cataluña y con su falta de concreción a la hora de detallar qué reformas constitucionales serían las adecuadas para resolver el problema catalán. Tampoco la excesiva aproximación a las tesis del PSC convence a todos los dirigentes territoriales, que, por otro lado, han experimentado una convulsión con, por ejemplo, el paso dado por el castellano-manchego García-Page introduciendo a Podemos en su gobierno regional. Un paso, por cierto, que ha sido bien acogido por Sánchez, quién sabe si como el inicio de un camino hacia nuevos acuerdos autonómicos con la formación morada.
¿Es el inicio de una nueva política, de una aproximación general hacia el partido de Pablo Iglesias? De momento, las fuentes consultadas en Ferraz aseguran que no pueden sacarse “conclusiones apresuradas”. Pero tampoco niegan ni discrepan en público de quienes, en Podemos, dicen que la única solución para el PSOE (y para Podemos) es una alianza ‘de gobierno’ de ambas formaciones de izquierda.
La cuestión no es baladí. Y mucho dependerá de los contrapesos regionales al poder de Sánchez en el partido. Por lo pronto, el secretario general, que no es diputado, se ufana de controlar un grupo parlamentario que en principio se adivinaba díscolo y trata de extender su influencia a todas las organizaciones regionales. ¿Lo logrará? Esa puede ser una de las grandes cuestiones del verano, un verano en el que Sánchez no renunciará a sus vacaciones por muy atareado que esté con la ocupación de todo el poder.