Martes 20.11.2018

En kayak por el río Coa para descubrir el arte ibérico más ancestral

 

Los grabados rupestres de la zona arqueológica del Coa-Siega Verde, Patrimonio de la Humanidad, se reinventaron con paseos en kayak por el río Coa que permiten a los visitantes redescubrir las manifestaciones artísticas más antiguas de la península ibérica.

 

Un grupo de visitantes recorriendo en kayak el río Coa | efe
Un grupo de visitantes recorriendo en kayak el río Coa | efe

Los grabados rupestres de la zona arqueológica del Coa-Siega Verde, Patrimonio de la Humanidad, se reinventaron con paseos en kayak por el río Coa que permiten a los visitantes redescubrir las manifestaciones artísticas más antiguas de la península ibérica.
Antes solo visitables a pie, los cientos de grabados rupestres que conforman este paraje en la frontera natural de la cuenca del Duero, entre Portugal y España, se pueden contemplar ahora desde la orilla del Coa en una experiencia “novedosa y única”, según el presidente de la Fundación Coa-Parque, Bruno Navarro. La idea, lanzada este verano, fue apadrinada por el ministro de Cultura portugués, Luís Filipe Castro Mendes, que realizó el primer viaje en kayak junto a guías turísticos que le explicaron las manifestaciones artísticas grabadas en la roca, la mayoría con, al menos, 25.000 años de antigüedad.
Se trata de grabados rupestres paleolíticos ubicados a orillas del Coa y en la vertiente española del río Águeda, en la provincia de Salamanca. La expedición sale desde el propio Museo del Coa, en la localidad lusa de Vila Nova de Foz Coa, y la primera parada está situada en la “Canada do Inferno”, un paraje donde se pueden contemplar 36 grabados rupestres que fueron descubiertos en 1991.
La ruta en kayak por los grabados continúa aguas abajo hasta el paraje señero de la estación rupestre, denominado “Ribeira de Piscos”. Allí se puede contemplar la única manifestación artística de sendos enclaves rupestres donde está dibujada una figura humana. Se trata del “Homem de Piscos”, una representación de hace 25.000 años de un hombre sobre una roca de pizarra y a la que era muy complicado acceder a pie. 
“Desde el kayak es mucho más fácil, ya que llegamos justo al sitio y se ven mucho mejor”, aseguró Navarro. Esta modalidad de visita también llega a la estación Fariseo, donde al visitante se le ofrecen productos típicos de la zona. El viaje, que regresa tras 3 o 4 horas al Museo del Coa, sirve para poner en valor las expresiones artísticas milenarias más antiguas de la península.

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