La excavación de Cálago finaliza sin hallar nuevas tumbas pero afianza las teorías de ocupación

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Los arqueólogos finalizaron ayer los trabajos de campo de la última excavación realizada en el yacimiento de Cálago (Vilanova de Arousa) para iniciar ahora el estudio de los materiales hallados y la elaboración de una memoria con sus conclusiones. Aunque no han hallado nuevas tumbas, sí han aparecido elementos que permiten afianzar cuestiones descubiertas en anteriores campañas, como la ocupación continuada de este asentamiento durante 1.000 años, entre otras, que permitirán seguir indagando sobre los orígenes del pueblo vilanovés.


El director del proyecto, Mario César Vila, de Tempos Arqueólogos, explicó que se excavó en una superficie de 52 metros cuadrados, un “área bastante máis xenerosa do inicialmente previsto”, añadió, y entre los hallazgos destacan la cimentación de un muro de un metro de ancho, aproximadamente, que sería anterior a la necrópolis. La parte descubierta se extiende hacia el norte pero no se sabe hasta dónde alcanza y, a falta de las conclusiones finales, sospechan que sería un muro de contención. También se han encontrado nuevos restos en el conchero que van confirmando cuestiones previas como la existencia de cerámica extranjera y, por tanto, de la existencia de un comercio con otras poblaciones, y el uso intensivo de los recursos marinos, por la presencia de conchas de ostras, almejas, navajas.


Mil años de uso continuado

Pero lo más interesante para el arqueólogo es que la zona excavada ofrece nuevas posibilidades para seguir trabajando en un futuro y además de que “vemos que esa secuencia de uso de máis de 1.000 anos repítese en diferentes zonas” y eso les ayudará a comprender mejor a los primeros vilanoveses. Y es que siguen apareciendo restos castreños, romanos y suevos, que situarían la ocupación de estos terrenos de manera ininterrumpida y con diferentes usos entre el siglo IV antes de Cristo y el VI después de Cristo.


Cabe recordar que esta última excavación, ejecutada por el Concello y sufragada con el Plan Concellos de la Diputación, se dirigió a la parte más baja del yacimiento y donde el año pasado se hallaron los huesos del que, ahora mismo, sería el primer habitante conocido de Vilanova. Ventura fue bautizado y sus restos tienen una antigüedad de unos 1.500 años. Con todo, en esta nueva intervención no se ha hallado más tumbas, como desveló César Vila.


El arqueólogo jefe explicó que también han encontrado que la zona oeste está “bastante desmantelada” debido, en parte, a la actividad de cantería tradicional realizada en la zona. En Cálago y los alrededores del centro de salud hay un afloramiento de granito y durante muchos años se extrajo para la construcción de edificaciones de la zona, de hecho, han hallado marcas de canteros de extracción.


El Ayuntamiento de Vilanova quiere seguir indagando en el pasado de la localidad y no olvida uno de sus propósitos: encontrar restos del monasterio medieval de Cálago. El director de la excavación apunta que “a nivel arqueóloxico aínda queda terreo fértil”, así que no se puede descargar que en la parte más alta se hallen restos. Lo que tiene claro es que Cálago guarda un gran potencial. 

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