Un juez condena a “Poalleira” por un delito de maltrato animal, tras darle una paliza a su perra

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 1 de Riveira condenó al pobrense Francisco Javier Insua Sobrido, “Poalleira”, como autor responsable de un delito leve de maltrato animal con la imposición de la multa económica

Un juez condena a “Poalleira” por un delito de maltrato animal, tras darle una paliza a su perra
La perra Princesa fue entregada a Moura
La perra Princesa fue entregada a Moura

El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 1 de Riveira condenó al pobrense Francisco Javier Insua Sobrido, “Poalleira”, como autor responsable de un delito leve de maltrato animal con la imposición de la multa económica más baja dada su situación de necesidad, pues percibe ayuda de Cáritas. El acusado mostró su conformidad a que la perra, de raza stafford y de nombre Princesa, sea entregada en custodia de manera definitiva a la asociación protectora Moura. Actualmente se encuentra en poder de su presidenta, Natalia Brión Lijó..

Los hechos por los que fue condenado “Poalleira” ocurrieron el 27 de mayo del año pasado en los jardines Valle-Inclán, de A Pobra, cuando golpeó cruelmente en la cabeza y le propinó una patada a la perra hasta dejarla inconsciente. Unos jóvenes que se encontraban en el lugar le recriminaron su acción y evitaron que se llevase el animal y consiguieron que fuera atendido en una clínica veterinaria de Boiro. En el juicio oral celebrado el pasado 19 de abril, el acusado reconoció parcialmente los hechos, manifestando que puede que le diera una patada y que la perra quedó aturdida, aunque declaró que estaba bajo los efectos del alcohol y que no quería hacerle daño.

Fue la Policía Local de A Pobra la que en su momento, tras recibir un aviso, abrió las correspondientes diligencias contra el citado vecino propietario de Princesa al amparo del renovado Código Penal en materia de protección animal. Los agentes municipales se hicieron cargo de la perra que, de manera cautelar pasó a tener su custodia la asociación protectora Moura, y que ahora la tiene de manera definitiva.