Que “Santa” no se pierda en la leyenda de las mil esculturas de Asorey

Que “Santa” no se pierda en la leyenda de las mil esculturas de Asorey
Imagen de la rompedora escultura “Santa” | cedida

Dice la leyenda que Francisco Asorey aseguró haber creado más de mil obras. La asociación que protege su legado ha inventariado más de 300, no sin esfuerzo, y si bien es posible que no alcance semejante cifra, cree que hay muchas más y algunas no se encontrarán jamás. De niño ya tallaba cristos en madera y en su etapa de estudiante en Barcelona seguro que hizo multitud de piezas. En el resto de su existencia no fue menos. 
El escultor de Cambados fue muy productivo y famoso en su época, aunque no ha pasado a los libros de historia con la importancia que merece, en lo que se refiere al público en general, y esto jugó en contra. Así que nunca se resolverá la incógnita, pero en todo caso, lo suyo no es cuestión de cantidad si no de calidad y lo que supuso en la escultura gallega del siglo XX.

 

Obras desaparecidas

Ahora que la Xunta ha comprado “Santa”, una de las más emblemáticas, la asociación quiere evitar viejos errores. Su secretario, Vicente Pérez, explica que su pretensión es ejercer el derecho que asiste a sus descendientes en lo referente a la legislación de propiedad intelectual. En ningún caso buscan un beneficio económico que sí podría mediar en una compra venta entre particulares. “Queremos saber con quién tenemos que mantener las comunicaciones precisas para saber de su situación y que no se acabe perdiendo como otras, que es un poco nuestra inquietud”, explica.


No desconfían para nada de las intenciones y el trabajo realizado por la administración gallega. Es más, que la haya adquirido les parece “la mejor de las noticias porque si cayera en manos de particulares se hubiera perdido y a la hora de cederla para exposiciones siempre son más egoístas y reacios a prestarlas. Además, esto significa que es de todos los gallegos”. 


Lo que no quieren es que se repita el caso de “A Naiciña” o “San Cristóbal”. De esta obra sabían que era propiedad del Ejército, pero resultaba imposible localizarla. “No sabían dónde estaba ubicada entre todos los acuartelamientos que tienen y tuvimos que ayudarles a encontrarla. Tardamos casi seis meses y no queremos que pase otra vez, queremos hacer las cosas bien porque no sabes el trabajo que cuesta de muchísimas horas de investigación”, explica Pérez. Y todo eso es tiempo extraído de la vida laboral y familiar, pues son una entidad sin ánimo de lucro que subsiste con escasos fondos propios. 


El Ejecutivo de Alfonso Rueda está buscando un nuevo hogar para “Santa” y tiene claro que deberá estar relacionado con la inmigración gallega. Cabe recordar que la compró por 6.000 euros como parte de un lote más completo –de 18.190 euros en total– perteneciente a la Casa de Galicia de Montevideo (Uruguay) después de que fuera intervenida por el Estado por su elevado nivel de endeudamiento. Estaba en la entrada del sanatorio que fue de las primeras cosas vendidas por la administración concursal y en ese momento la obra de Francisco Asorey ya no estaba allí. La asociación desconoce su ubicación actual, pero confía en que esté en depósito y protegida.

 

Una donación del escultor de Cambados

En contra de lo que muchos  creen, fue una donación, y no una venta, que hizo el escultor de Cambados al centro por mediación de dos amigos suyos con vínculos con la directiva de aquel momento. De hecho, la asociación conserva la carta de agradecimiento que le enviaron y que publicó Diario de Arousa el año pasado. 


A pesar de ser una de las obras más relevantes de la escultura gallega, en su época solo los críticos más audaces hicieron esa valoración y estuvo aparcada en su taller durante 25 años. Famoso es ya el escándalo que produjo en la reina Victoria Eugenia cuando la llevó a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid junto al “San Francisco”, que le dio la Primera Medalla. Quizás por su desnudez, quizás por el yugo o quizás por la crudeza del cuerpo de la mujer gallega que representa.

 

Carta francisco asorey casa de galicia de montevideo uruguay donación escultura Santa
Carta de agradecimiento de la Casa de Galicia de Montevideo al escultor agradeciéndole la escultura  I A. Asorey

 

Visita de “A Naiciña” primero

La Asociación Francisco Asorey está de acuerdo con su permanencia en Uruguay, pero también le gustaría que volviera como hizo en 2019 para una exposición en el Gaiás y cuyo visionado se limitó por la pandemia, aunque también es consciente de la complejidad, ya que posee una figura de protección uruguaya similar al BIC español. No obstante, le apremia más el deseo de que regrese “A Naiciña”. El año pasado fue su centenario y realizaron un programa especial en colegios de Santiago. “Tiene que venir antes por su significación y por el tiempo que lleva fuera”, reconoce el secretario. La obra, también de madera policromada y de unos 60 centímetros de altura, estuvo décadas desaparecida hasta que en 2014 la encontraron en un museo de Rosario (Argentina). 


La última pista que tenían era que poco después de su creación fue adquirida por Odilio Estévez, un ourensano que hizo fortuna con la yerba mate en aquel país, lo que da buena cuenta de ese trabajado que puede ser “agotador, pero al que estamos tan enganchados”, como dice Pérez, para saber que todos los ‘hijos’ de Asorey están bien. 

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