lunes 09.12.2019

Renacer propone crear una plataforma para hacer frente a adicciones en niños

La asociación antidroga de Ribeira considera que esaeentidad debe tener una representación del entramado social de la capital barbanzana, incluyendo fuerzas de seguridad y Concello

La preocupación por la venta de hachís en la Praza Estudiantes se ha disparado | Chechu Río
La preocupación por la venta de hachís en la Praza Estudiantes se ha disparado | Chechu Río

La gran preocupación existente desde hace un tiempo por el hecho de que se incrementase la venta de drogas, de manera totalmente impune, en el entorno del IES Número 1 y el CIFP Coroso, en la Praza Estudiantes y sus proximidades, así como el aumento en el consumo de hachís y bebidas alcohólicas y, más recientemente, de pornografía en internet y apuestas entre menores de edad, ha provocado que la asociación antidroga Renacer proponga la creación de una plataforma para abordar el tema y hacer frente a ese tipo de peligrosas adicciones entre los más jóvenes y cada vez a edades más tempranas, por un mal uso de las nuevas tecnologías. La entidad que preside María González considera que se trata de un problema de todos, por lo que debe implicarse todo el entramado social de Ribeira, incluyendo, familias, asociaciones, Concello y fuerzas de seguridad, entre otros, para extraer un compromiso firme de todos para actuar.
De igual modo, aprovechando que ya hay un nuevo comisario de la Policía Nacional en la ciudad, Adolfo García Pinacho, al que los responsables de Renacer tienen previsto ir a presentarse, tratarán de saber si es conocedor de la situación de la capital barbanzana y todo lo que está pasando, así como qué medidas tiene pensado llevar a cabo o si ya se están desarrollando algunas. “Es bueno que tenga esa información”, manifestó María Quintela, psicóloga de Renacer, quien añadió que es falsa la sensación que se tiene de que el consumo de hachís se ha estabilizado, y eso es algo que ella lo viene diciendo desde hace mucho tiempo, y que cada vez los niños son más precoces en el coqueteo con esa y otras sustancias. Lo mismo indica de las apuestas, pues conoce casos de niños de 12 años que juegan dinero en esos negocios donde tienen prohibido participar y acceder, pero lo hacen sin que se les pida el DNI. Dice que “los propios menores te dan más información al respecto que la que le podamos facilitar nosotros”, y se pregunta “cómo es posible que nadie se entere de eso”.
Quintela indica que Renacer realiza intervenciones en los centros educativos con charlas y talleres sobre prevención, pero apunta que eso no es suficiente si no se cuenta con apoyo. “Podemos informar y concienciar, pero se necesita que haya una acción represora por parte de las fuerzas del orden. Bastaría con patrullas de vez en cuando por algunas zonas, practicar incautaciones, sancionar por vía administrativa o con trabajos a la comunidad, algo que debería estar contemplado en la legislación”, puntualizó la psicóloga. Quintela recordó que el alcalde informó el jueves de que dos locales hosteleros de Bandourrío, sin historial infractor previo, fueron sancionados por vender alcohol a menores, por lo que cree que “a lo mejor tienen que plantearse  la posibilidad de que la mayor parte de esos negocios viven de la gente menor. No se si los demás viven en otro planeta, pero es la triste realidad y, por ello, habría que intensificar las inspecciones por parte de las fuerzas de seguridad, interviniendo en la venta y consumo de drogas en espacios públicos, pues hay sitios que son auténticos supermercados de sustancias estupefacientes”. 
Bajo su punto de vista, María Quintela cree que al trapicheo de hachís no se le da la mayor importancia, por lo que los chavales tienen la sensación de total impunidad, de que no les pasa nada, y eso es lo que hace que también consuman. “Claro que hay consumo de drogas más duras, pero las blandas como hachís o alcohol también y estas últimas son la vía de entrada a otras mucho más peligrosas. Se basan en que tienen pocos efectivos y que existen otras prioridades, pero se están rebasando unos límites en esa venta y consumos que no se deben tolerar”. Y volvió a llamar la atención sobre el hábito de celebrar cenas de alumnos por cualquier tipo de conmemoración “en las que a los chiquillos se les dan dos precios, uno por escrito y el otro de palabra y es en este último en el que entra el alcohol”.

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