Miércoles 26.06.2019

Fin a una aciaga temporada para los arousanos de Tercera

El Arosa no logró colarse en el play-off, Ribadumia y Boiro descendieron y el Céltiga queda a expensas de una carambola de dos ascensos de gallegos a Segunda B y de que no baje el Celta B

Todos los equipos de Tercera portaron el domingo pancartas de apoyo a Manolo Abalo ante la causa judicial a la que se enfrenta | da
Todos los equipos de Tercera portaron el domingo pancartas de apoyo a Manolo Abalo ante la causa judicial a la que se enfrenta | da

El telón de la temporada en Tercera se cierra para los cuatro equipos arousanos con una sensación amarga. El Arosa, en su sexto año seguido en la categoría desde su último ascenso merodeó el play-off pero volvió a quedarse a las puertas. El Ribadumia puso punto y aparte a un lustro en la división nacional con su descenso. También el Boiro perdió la categoría. En este caso por circunstancias que se remontan a la temporada pasada, debido a sus graves problemas económicos de la anterior gestión que todavía está pagando y pagará en el futuro. Por su parte, el Céltiga también acaba en puesto condenatorio, aunque en su caso está condicionado.


Los isleños aún pueden salvarse y evitar que el Arosa sea el único representante arousano en categoría nacional masculina la próxima temporada. Se quedan a expensas de una carambola. Para empezar necesitan que el Celta B no pierda el play-out, cuyo eliminatoria le enfrentará al Alcoyano. Y después tienen que ascender al menos dos gallegos en el play-off a Segunda B. El Racing de Ferrol tendrá su primer intento en la eliminatoria de campeones ante el Real Jaén, un rival potente que curiosamente quería evitar en el sorteo el entrenador Emilio Larraz. Por su parte, en la primera de las tres eliminatorias que han de superar, el Bergantiños se las verá con el Covandonga asturiano, el Compostela ante el filial del Alavés y el Alondras ante el Mensajero canario. El futuro del Céltiga está en manos de cinco equipos gallegos a lo largo de las próximas semanas.


Para comprender las causas del posible descenso del Céltiga hay que remontarse a la pretemporada. Por circunstancias que el club debe estudiar con mimo para encontrarle una solución, la confección de la plantilla fue un desastre. Con muchas negativas de jugadores a pesar de que el Céltiga es un club pagador y capaz de ofrecer cantidades que otros rivales de la zona no alcanzan. Manolo Núñez tuvo que fichar terceras y cuartas opciones, llegaron jugadores foráneos, algunos a prueba, que no cuajaron y el equipo estuvo en continuo proceso de construcción durante la primera vuelta, que cerró penúltimo con solo 14 puntos.


En el mercado invernal la transformación acabó de completarse. El Céltiga, ya con Javi Rey en el banquillo, fue más competitivo en la segunda parte de la temporada, en la que fue el noveno mejor equipo por delante de Arosa, Barco o UD Ourense, sumando 27 puntos. Suficientes para evitar el descenso directo pero escasos para evitar los arrastres.

Dos caídas diferentes
El descenso del Ribadumia fue inesperado. Se puede explicar sin embargo por la plaga de lesiones que sufrió prácticamente desde el inicio de liga. A pesar de que confeccionó una plantilla amplia, jugadores importantes se perdieron muchos partidos o estuvieron por debajo de su nivel. Pese a la caída, el proyecto en A Senra con Luis Carro está bien cimentado, los jugadores creen en su idea de juego. El club no dio bandazos y esa línea continuista es el mejor argumento para pensar que su despedida de Tercera puede ser un hasta pronto.

El caso del Boiro es diferente. Ya fue todo un éxito que lograse salir en Tercera después de un verano difícil, convulso y maniatado por las deudas. El Boiro confeccionó la plantilla dentro de sus escasas posibilidades económicas. Durante muchas jornadas compitió bien y estuvo fuera de plazas de descenso. Pero cuando llegaron las bajas y el desgaste del paso de las jornadas, cedió. El club intentó la reanimación con el cambio de entrenador, pero no surtió efecto, pero sí le valió para empezar a construir un proyecto de cara al próximo año en Preferente con Luis Santiago en el banquillo. El Boiro, que pasó en apenas dos años de Segunda B a Preferente, iniciará una nueva etapa respaldado por su afición y masa social, que demostró estar al lado del club en los momentos más necesarios.

Mientras que Ribadumia y Boiro podrán dar continuidad a proyectos definidos y diseñados con tiempo suficiente, el Céltiga se enfrentará a una situación más compleja. Si los equipos gallegos en el play-off avanzan, no conocerá hasta finales del mes de junio la categoría en la que jugará el próximo año, lo que dificulta la planificación de la próxima temporada, sea en Tercera o en Preferente.

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