​Reformar para ahorrar

Existen alternativas que podemos implementar para reducir el importe de nuestras facturas de suministros

Arquitecto Técnico de dous Soluciones Constructivas


Mucho se habla últimamente, y con razón, del precio de la energía (electricidad y gas, principalmente). En el ámbito de nuestras viviendas, existen algunas alternativas que podemos implementar para intentar reducir el importe de nuestras facturas de suministros.


Aunque “solo” supone entre el 20 y el 25% del consumo total de electricidad de un hogar, podemos empezar por sustituir nuestros sistemas de iluminación convencionales (incandescentes, halógenas, fluorescentes…) por bombillas de bajo consumo o lámparas LED. Una acción sencilla con la que podemos llegar a conseguir un ahorro de hasta un 80% en nuestro consumo eléctrico para la iluminación. Esta misma táctica (la de elegir el sistema más eficiente y por tanto de menor consumo energético) es la que podemos utilizar cuando llegue la hora de renovar algún electrodoméstico de nuestro hogar.


Sustituyendo nuestros sistemas de iluminación convencionales podemos llegar a conseguir un ahorro de hasta un 80% en nuestro consumo eléctrico


Pero al menos en nuestras latitudes, inevitablemente, cuando hablamos de gasto energético, tenemos que pensar en qué supone la calefacción.


Para reducir este consumo energético en calefacción, si disponemos de instalación de gas, una opción sencilla sería la instalación de una caldera de condensación, cuyo alto rendimiento permite llegar a obtener un ahorro en el consumo de gas de entre el 20 y el 30% respecto a una caldera antigua convencional.


Y si hablamos de sistemas eficientes y de reducciones de consumo, no podemos dejar de hablar de las energías renovables. Probablemente una de las primeras opciones que se nos venga a la cabeza sea la posibilidad de instalar paneles solares, bien sean térmicos (para la producción de agua caliente) o fotovoltaicos (para producir energía eléctrica). Pero dentro de los sistemas que utilizan energía procedente de fuentes renovables existen otras alternativas, como los sistemas de aerotermia, que utilizan la energía contenida en el aire para contribuir a la producción normalmente de agua caliente, llegando a obtener unos 4 kwh térmicos por cada kwh eléctrico que consume la máquina. Tampoco podemos olvidarnos de los sistemas que utilizan la biomasa como combustible, como por ejemplo las calderas de leña o pellets.


Los sistemas de aerotermia o los sistemas que utilizan la biomasa como combustible ayudan a reducir el consumo


Pero otra estrategia para reducir la cantidad de energía que consumimos para mantener las condiciones de confort en nuestras viviendas mejorando el nivel de aislamiento térmico de nuestra envolvente, especialmente el de la fachada, que suele representar la mayor proporción de superficie de dicha envolvente. Para esto existen múltiples soluciones, como pueden ser el relleno de la cámara de aire (si existe) con un material aislante, el trasdosado interior de los paramentos de fachada incorporando un material aislante en este trasdosado, o la ejecución de un S.A.T.E. (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior), que nos permite a la vez renovar el aspecto exterior de nuestro edificio y mejorar el nivel de aislamiento térmico de la fachada.


Entre estas medidas no están todas las que son, pero sí son todas las que están. En todo caso, lo ideal es acudir a un profesional que nos asesore sobre la mejor solución específica para nuestro caso, que nos permita obtener una mejora de la eficiencia de nuestra vivienda y de esta forma un ahorro energético y por tanto también económico.

​Reformar para ahorrar

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