miércoles 28/10/20

Los comerciantes de la Ciudad Vieja exigen que la reforma de las calles no empiece hasta después del verano

Demandan también reunirse con el Gobierno local para mediar en el cambio de norma para las terrazas del entorno

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La junta de Gobierno local aprobó esta semana de manera definitiva la reforma de la calle de Nuestra Señora del Rosario para que esta se licite y empiece cuanto antes. No obstante, tras meses de espera por esta actuación, los comerciantes de la Ciudad Vieja –que se sienten perjudicados a nivel de afluencia de público y consumo por la peatonalización– prefieren que el proyecto se aplace hasta después del verano para evitar empujar fuera del casco histórico a los visitantes cuando es más habitual su presencia por el entorno. Por otra parte, los empresarios confían en que se vuelva a convocar la mesa de seguimiento del cambio en el barrio para aportar consideraciones a las restricciones en las terrazas anunciadas por el Ayuntamiento. 

Estos días el equipo del alcalde, Xulio Ferreiro, dio el último impulso al plan de reurbanización de la calle del Rosario, después de que la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta concediese el permiso necesario para los trabajos en el mes de enero (con unos condicionantes vinculados al respeto por los restos históricos). Además, esta misma semana la comisión del departamento dependiente de la Consellería de Cultura tiene previsto dar una respuesta al proyecto presentado por el Gobierno local de la Marea para la calle de Damas. 

Pese a estos preparativos y a que el margen que hay hasta las elecciones permitiría, a priori, licitar al menos la primera iniciativa, tras conocer las nuevas noticias la Asociación de Comerciantes de la Ciudad Vieja (Aceca) demanda a Ferreiro que las tareas se contengan al menos hasta después de la época estival. 

El presidente del colectivo, Adolfo López, recalca que lo interesante sería que los obreros llegasen al lugar “después de las fechas clave” pues en verano hay más visitas guiadas de turistas, los propios coruñeses se animan más a recorrer las calles empedradas del casco antiguo y se celebran eventos que sirven de reclamo para el público, como puede ser la Feira das Marabillas. 

Suponen que si ahora ya es difícil llegar, como cuentan los clientes de distintos negocios, si hay una calle levantada que afee el conjunto y cambios en el tráfico interior que sí está permitido, habría menos viandantes acrecentando la crisis que se vive en la zona y que ha ido a más a lo largo del invierno. 

Posible cambio de tráfico 
“Habría que cambiar la circulación”, entiende López, puesto que de momento tanto los vecinos con autorización para llegar a los garajes como aquellos que se acercan a casa unos minutos para cargar y descargar cosas, así como los transportistas, acceden al casco por el Rosario. 

La especulación es que el tráfico se reorientase por la calle de la Amargura, que también tiene sus dificultades, si bien desde el Consistorio todavía no se han aclarado este tipo de cuestiones más organizativas. Precisamente para evitar el caos y las incomodidades al paseo por la zona prefieren aguardar a que acabe el verano.

No tienen la misma intención con el plan de dinamización del entorno anunciado por el Ejecutivo municipal y prometido para desarrollar en paralelo a la peatonalización, que lleva prácticamente ocho meses lista. Esa iniciativa sería recibida de buen grado por unos empresarios que han visto como el dar prioridad a los peatones a la mayoría los ha dejado aislados porque no hay indicaciones ni otras facilidades para disfrutar de la Ciudad Vieja en cualquier época del año.  

Regulación de terrazas 
Aparte de esa caída de los consumidores, López reconoce que les preocupa de manera especial el anuncio que había hecho el Ayuntamiento asegurando que regularía las terrazas en el barrio y que algunas serían eliminadas.

Esto se dijo en la última mesa de seguimiento de las modificaciones del área a finales de octubre y desde entonces no los han vuelto a citar. Tienen claro que alegarán contra el posible eliminación de los permisos porque sería “dar la puntilla a muchos negocios”. Entienden que si hay que eliminar mobiliario debería ser cuando un negocio se clausure antes de que abra uno nuevo.

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