Un problema de corrosión en los pilares de la fábrica de hielo de Tragove retrasa su reapertura

Vista de la fábrica de hielo de la Cofradía de Pescadores de Cambados, ubicada en Tragove | gonzalo salgado

La Cofradía San Antonio de Cambados ha dado inicio a las obras de reforma integral del circuito de refrigeración de la fábrica de hielo, que lleva parada desde hace casi un año por una grave avería. Sin embargo, por el momento no hay fecha de reanudación del servicio porque primero ha tenido que solucionar un problema de corrosión de los pilares de la nave y esto ha retrasado la previsión de los plazos de finalización.

El patrón mayor, Ruperto Costa, explicó ayer que descubrieron el problema al inicio de los trabajos y que tiene su origen en los años de antigüedad del inmueble y el hecho de encontrarse cerca del mar. Lamentó la demora, pero argumentó que quieren hacer las cosas bien y además prevé que esté solucionado en los próximos días y se pueda comenzar ya con la renovación del circuito de refrigeración en sí. Con todo, no se atrevió a dar nuevos plazos tras aparecer este imprevisto.



Directrices europeas


Cabe recordar que se trata de un proyecto de gran envergadura porque supondrá la renovación de toda la maquinaria, tuberías, tecnología, etc. Para pasar del actual sistema de refrigeración, que funciona con gas fluorado R-404A, por otro de amoniaco, que está considerado el refrigerante más respetuoso con el medio ambiente. De hecho, las normativas europeas sobre gases fluorados de efecto invernadero piden que cada vez se usen más refrigerantes naturales como este.

La inversión prevista supera los 600.000 euros y la Cofradía cambadesa ha solicitado una ayuda a la Consellería do Mar para cubrir parte del gasto. Además se ejecutará también en términos de eficiencia energética y modernización de unas instalaciones que tienen 12 años de antigüedad.

La fábrica lleva parada desde julio del año pasado por una fuga de gas. Cuando se procedió a repararla, el Pósito comprobó que los condensadores y otros elementos de la nave estaban en buen estado, ya que los mantenimientos se venían realizando correctamente, pero se trata de unas instalaciones de 12 años de antigüedad, ubicadas en un entorno salino y esto le pasó factura al circuito, que estaba corroído y muy deteriorado, pues no deja de ser hierro forrado de neopreno, explicaban desde el Pósito en aquel momento.

El caso es que estaban ante una cara reparación en unas instalaciones obsoletas y no acabaría compensando, así que finalmente se optó por gestionar su reforma integral para aprovechar y modernizarlas, además de adaptar a las nuevas normativas medioambientales.

La falta de este servicio ha sido un contratiempo para la flota y el funcionamiento de la lonja porque existe una elevada demanda. El Pósito lo ha ido solucionando con la compra de hielo en otros puertos como el de Marín.

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