jueves 17.10.2019

Valga llora en la despedida de sus tres vecinas y grita para exigir más medios contra la violencia machista

El municipio de Valga se paralizó ayer para despedir a sus vecinas Sandra, Alba y María Elena. Decenas de voces clamaron para exigir más medios contra la violencia machista.
Cientos de personas acudieron al Auditorio de Cordeiro para despedir a sus tres vecinas asesinadas por José Luis Abet | mónica ferreirós
Cientos de personas acudieron al Auditorio de Cordeiro para despedir a sus tres vecinas asesinadas por José Luis Abet | mónica ferreirós

Imposible contener la emoción y las lágrimas en la despedida que el pueblo de Valga hizo ayer a sus tres vecinas, Sandra, Alba y María Elena, asesinadas vilmente en un nuevo crimen de violencia machista. El Auditorio de Cordeiro se quedó pequeño para acoger a los cientos de personas que querían arropar a una familia destrozada por el dolor. El funeral se celebró en la misma instalación oficiado por el arzobispo Julián Barrio y acompañado por otros siete sacerdotes más. Autoridades como toda la Corporación local, la secretaria xeral de Igualdade, Susana López Abella, la subdelegada del Gobierno, Maica Larriba o la presidenta de la Diputación, Carmela Silva, formaron parte de una multitud que solo sentía tristeza e impotencia.

Un grupo de psicólogos atendía en todo momento a los familiares y, en especial al marido y padre de las asesinadas. Lo harán también a partir de ahora con la intención de mitigarle el dolor y que intente asumir la pérdida.

Solo los que estaban dentro de la sala principal del Auditorio pudieron escuchar las palabras que Julián Barrio promulgó en la homilía. “Sandra, Alba y María Elena se han ido por una violencia injusta, perversa e irracional”, incidió. Pidió a la familia “que no eduquen a esos niños -en referencia a los dos huérfanos- en la rabai y el odio” y censuró la “decadencia moral” al mismo tiempo que señaló que “las personas no son de usar y tirar”.

Los actos litúrgicos acabaron al filo de las siete y veinte de la tarde y el silencio era total cuando los tres féretros salieron del edificio municipal ante familiares y amigos abrazados para un consuelo que era ayer imposible. De allí se dirigieron al cementerio de Campaña (de donde las tres mujeres asesinadas por José Luis Abet eran naturales) en donde recibieron sepultura rodeadas de los suyos y de decenas de ramos y coronas de flores.

Un clamor contra el machismo

El dolor por el asesinato de Sandra, Alba y María Elena no solo fue palpable durante el sepelio, sino también en las diferentes concentraciones convocadas por toda Galicia para condenar un crimen que ha destrozado a toda una familia y ha conmocionado a toda la sociedad. En Valga, en la Plazuela, el colectivo feminista O Refaixo de Carolina logró reunir a cientos de personas para reclamar a voz de grito más medios, más educación y más concienciación hacia “un acto de absoluto de terrorismo”.

Una gran franja de tela negra, a modo de luto, y carteles con consignas que rezaban “Chaman paixonais a mortes criminais” o “Contra a violencia, nin un gramo de paciencia” que fueron gritados sin cansancio por todos los presentes e incluso traducidos al lenguaje de signos.

En varias ocasiones las encargadas de leer el manifiesto se emocionaron con la voz entrecortada. Apuntaron que “o tempo de pedir xestos rematou e é momento de conquistar realidades” e incluso pusieron sobre la mesa los datos del “tan reclamado Pacto de Estado que asignaba este ano ao Concello de Valga 1.766,48 euros para reforzo dos servizos municipais, prevención, sensibilización ou atención ás vítimas. Unha cantidade de miseria que amosa a absoluta falta de compromiso dese documento co combate real da violencia machista”. Advirtieron que “estamos fartas de fotos e promesas, de accións cara á galería, de minutos de silencio, condenas enérxicas e iluminacións”.

En Vilagarcía la Praza de Galicia también se llenó. Un compañero de Alba, una de las víctimas que trabajaba en Amencer como logopeda, la recordó con la voz entrecortada como una joven “seria e traballadora coma poucas” y la “mellor logopeda que tivemos nunca”. No pudo evitar las lágrimas cuando apuntó que “iba a casarse este año. Lo tenía todo para disfrutar de la vida”. l

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