sábado 23/1/21
en directo Una tarde en el PAC de San Roque

Atender urgencias entre pulgas y humedades

Cuatro y veinte de la tarde. Servicio de Urgencias del ambulatorio de San Roque. Fuera el termómetro marca 28 grados a la sombra y dentro las temperaturas superan con creces los 35. “Y hoy, la verdad, es que no es de los peores días”, dicen las enfermeras.

Las humedades son una constante en todo el edificio y sobre todo en las consultas
Las humedades son una constante en todo el edificio y sobre todo en las consultas

Cuatro y veinte de la tarde. Servicio de Urgencias del ambulatorio de San Roque. Fuera el termómetro marca 28 grados a la sombra y dentro las temperaturas superan con creces los 35. “Y hoy, la verdad, es que no es de los peores días”, dicen las enfermeras. Y es que las altísimas temperaturas del verano no son los únicos problemas que el personal de este servicio de atención continuada afronta cada día. “Los problemas ya se perciben nada más entrar en esta sala de espera, por llamarlo de algún modo”, indican. Y es que la garita del celador no tiene la habitual ventana de protección. “Nunca la tuvo. Aquí viene gente de todo tipo y estamos expuestos totalmente a una agresión o, ya sin irnos a eso, a que nos tosan directamente en la cara”, explican en el PAC. De hecho señalan que “hace unos días vino aquí gente agresiva. Alertamos a la Guardia Civil, pero no llegaron. Sin la ventana esta estamos totalmente expuestos”. El peregrinaje por estas dependencias de San Roque muestran imágenes más propias de centros sanitarios de finales de los 70. “No hay espacio. Estamos dos enfermeras y a veces no vale de nada, porque no tenemos espacio para trabajar cómodamente. Nos vemos obligadas a pinchar o atender a los pacientes casi en el pasillo. No es normal”, indican. Lo mismo ocurre con los médicos. Si hay tres, solo hay consulta para dos. “Además está el tema de la intimidad del paciente. Estas cortinas están totalmente desgastadas. No son válidas para un centro de salud. Ahora dicen que nos van a poner unas nuevas porque están comprometidas, pero dudo que hagan algo más”.
El Punto de Atención Continuada de San Roque no solo achaca las inclemencias del verano que se afrontan de las formas más variopintas. “¿Ves este destartalado ventilador del techo? Es lo único que tenemos. Acumula polvo constantemente porque las ventanas son las que son, no aislan, y esto en un centro sanitario no es nada higiénico porque aparte de expandir el polvo hace lo mismo con los gérmenes”. En las ventanas no hay un aislamiento adecuado. El personal recurre a estores hechos con papeles o bien a toallas. “No sirve para el calor, pero por lo menos no entra en sol”. En invierno la situación no mejora en absoluto. Las paredes, tanto las de la propia sala de espera como las de las consultas, están repletas de humedades y la pintura incluso se desprende en algunas de las consultas. En el techo hay agujeros y el personal se las ha ingeniado para que las goteras caigan dentro de un cubilete amarillo. “Lo tenemos aquí para que no se moje nada”, señalan apuntando a la parte superior de un mueble. El propio personal matiza que lo de su zona de descanso es “otro cantar”. “Hay pulgas en los sillones. Hace unos meses trajimos una lámpara y era impresionante ver como se pegaban a la luz”. Las tuberías arrastran años y años de desgaste. “Por cada tubería debe haber polo menos veinte parcheados, son muy viejas y arreglarlas implicaría una obra mayor”, indican. La mayor parte de los cables y los interruptores están “parcheados” con esparadrapo o cinta aislante. En los cuartos de descanso “los somieres son viejísimos” y “las tuberías desprenden un olor que, sobre todo en el verano, es totalmente insoportable”.

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No solo los problemas que se detectan en el PAC del ambulatorio de San Roque afectan al personal, sino también a los pacientes. “Está claro que con estas cortinas no puede haber intimidad”. Además señalan a lo que tienen que enfrentarse cada vez que hay una urgencia y tienen que trasladarse a un punto de un accidente o suceso. “Estos maletines, que están rotos, pesan unos diez kilos. El material que llevamos dentro no cabe. De hecho esta caja la compré yo misma para clasificar los medicamentos en el Lidl. Está toda rota. Aquí dentro tampoco tenemos espacio para las medicinas”, explican.
Desde el Sergas aseguraban hace unas semanas que los problemas que se han detectado en el PAC se irán solventando “uno por uno”, aunque algunos de ellos para ser solucionados implicarían obras mayores que el personal está seguro que no se van a ejecutar. “Antes teníamos una persona de mantenimiento, pero desde que se privatizó el servicio pues llamamos cuando tenemos algo, pero tardan muchísimo en venir”. De hecho algunas de las ventanas del PAC “no cierran y así se quedarán”.
El personal del centro de salud espera que esta misma semana el alcalde visite las instalaciones aunque todos coinciden en que el nuevo centro de salud que tanto se necesita “va para largo”. El regidor ya se comprometió a ver las deficiencias en persona.

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