miércoles 25/11/20

Verano en funciones

i en una semana se hubiera logrado un acuerdo que hubiera permitido un Gobierno de coalición, quedaría consagrado aquello de que España es diferente. En todos aquellos países en los que existen las negociaciones han durado semanas. El modo en que PSOE y UP han intentado acercar posturas ha sido sorprendente. Aún así, éramos muchos los que pensábamos que, quizás, en el último momento la fumata hubiera sido blanca. Hubiera dado luga a un Ejecutivo inestable. Si hubiera habido acuerdo, Sánchez se sentiría satisfecho. Si hubiera habido acuerdo muchos no estarían llorando por lo que pudo ser y no ha sido. La fumata no solo no ha sido blanca sino que el humo se fue ennegreciendo a cada minuto. Las heridas necesitarán tiempo para cerrarse, si es que se cierran.
Se puede afirmar que lo ocurrido ha sido un fracaso absoluto. Unos harán único responsable a Sánchez y otros a Iglesias. Habrá tantas opiniones como personas, pero ninguno de los dos sale triunfante y está por ver si Podemos, como organización y más allá de Iglesias, puede soportar el no haber dado a Sánchez la posibilidad de gobernar. Lo que empieza mal, lo que se hace tarde y deprisa, acaba mal, afirmación que en política es arriesgada. ¿No hemos visto acuerdos en el ultimo segundo del ultimo minuto?.
Se necesita perspectiva para analizar lo ocurrido, todo ello un lamentable espectáculo, que a bote pronto sugiere que la izquierda está incapacitada para ponerse de acuerdo, más allá, de coyunturas concretas. Nos faltan las tripas de la extravagante negociación que ha acabado en fracaso, pero el resultado es que España continúa con un Gobierno en funciones.
Si creemos lo dicho por Sánchez, no habrá más ofertas a Podemos y no habrá setiembre. Veremos en qué queda. El 23 de setiembre es la fecha tope para que haya un Gobierno en plenitud de funciones. La candidatura de Sánchez ha decaído. Hay que volver a la casilla de salida y creo demasiado arriesgado aventurar que va a ocurrir. ¿Insistirá Sánchez en pactar con Unidas Podemos? ¿Cambiará su estrategia y mirará a la derecha? ¿Se dedicará sólo a leer encuestas?.
Si algo hay claro es que Sánchez e Iglesias son viejos conocidos. Nadie del PSOE puede alegar desconocimiento, de manera que sorpresas, las justas. Más sorprendido Iglesias que en un arrebato entre la soberbia y la ingenuidad llegó a pensar que el candidato ya decaído le iba a agradecer los servicios prestados durante la moción de censura. Un hecho indiscutible es que fue Sánchez quien eligió como socio preferente a su viejo conocido y lo que no resulta admisible es que el PSOE se presente como víctima del boicot de la derecha. Nunca interesó en Moncloa el mínimo acercamiento.
España se va de vacaciones pero Sánchez ni puede ni debe. Y ello sin olvidar que tiene 123 escaños sobre 350. Volvemos al mundo de las incógnitas y solo Sánchez puede despejarlas. Las próximas semanas no pueden ni deben ser de vacaciones. Sánchez deberá aplicarse para lograr Gobierno si es que ese es su empeño. Lo que ya no cabe es repetir episodios y formas como las que hemos vivido.  

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