Begoña peñamaría *

Jugar con las posibilidades

La salud o las catástrofes que nos acechan son mucho más poderosas que todos nosotros juntos y carecemos de control absoluto sobre sus caprichos.Así que visto lo visto y bajándonos al plano de la humildad, lo único que se encuentra a nuestro alcance es tratar de hacer bien todo aquello en lo que estemos inmersos, desde el trabajo, a la educación de los hijos, a la conciencia social o a una relación de pareja.Despojarnos del egoísmo, minimizar ciertas rencillas que pueden tender a descentrar nuestros proyectos positivos y nuestro desarrollo personal, o canalizar toda nuestra energía positiva en la consecución de nuestros sueños; nos garantizará en cierta medida un buen pasar.Y es que al final, señoras y señores, tenemos que tener muy claro lo pequeños que somos y-posiblemente-invertir menos fuerzas en rogar que la buena suerte nos acompañe y pedir encarecidamente que no nos venga la mala… Porque, aunque no se quiere hablar de ella, de esa también hay; aunque no debemos olvidar que, a veces, lo que parece negativo puede llegar a ser muy positivo si somos capaces de transformar fracasos en oportunidades.

Llegar a viejo

Y, en esta sociedad en la que la mayor parte de sus integrantes suelen evitar involucrarse en los problemas ajenos y huyen despavoridos de las miserias del prójimo; la mayoría no están psicológicamente preparados para sentir los destrozos que el paso de la vida dejará en sus carnes y en sus osamentas.Nacemos sufriendo.