Paco Fernández, una vida al servicio de los demás que mereció ser vivida

Familiares, amigos y patronos de la Fundación descubrieron el monolito en homenaje a Paco Fernández | gonzalo salgado
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El recuerdo de Francisco Jesús Fernández Rodríguez pervivirá en la sociedad arousana, sobre todo entre aquellos –muchos– a quienes ayudó en sus momentos más difíciles como director de Cáritas Interparroquial Arousa. Quienes no le conocen oyen hablar de él como un “home bo”, “xeneroso”, todo “amor e servizo” a los demás; palabras que se verbalizaron ayer en O Carreirón, en el homenaje realizado por la Fundación Amigos de Galicia, de la que también era patrono. Y las escucharán seguramente las futuras generaciones, casi como si se tratase de un ser divino, santificado, pero precisamente “Paco, el de Cáritas”, como mayor mente se le conocía, se distinguió por ser un ser humano en lo más positivo de la expresión, se decantó por la humanidad.


Era un hombre creyente que había pasado a la acción en la divulgación del mensaje solidario de la fe cristiana y “hay que dar gracias a dios de que haya personas como Paco”, expresaba su amigo, el consiliario de Cáritas, Manuel Castroagudín, quien insistió en la necesaria fraternidad de las personas para conseguir un mundo mejor. Paco lo hizo y “sempre sonrinte, altamente positivo”, “doando o seu tempo, o que tamén require un sacrificio, que seguro a súa familia coñece, e botando sobre os seus ombros os problemas dos demais”, como añadieron Emilio Santasmarinas y Jesús Busto, patrono y director general de Amigos, respectivamente. Además, el primero es el autor del poema plasmado en el monolito instalado ayer en la entrada del parque para mantener viva su memoria. El mismo lugar al que acudía a descansar y a contemplar un “paporrubio” que se había convertido en su compañero –un pájaro cuyo simbolismo utiliza Santasmarinas en su composición– y donde Fernández, natural de Fene, pero arousano de adopción, halló la repentina muerte con 67 años.


Su hijo Farruco también intervino para, en primer lugar, agradecer las innumerables muestras de cariño recibido desde su fallecimiento, el pasado abril. Habló en nombre de su familia, de su madre y su hermana, y con deseos para ese monumento: “Ojalá sirva para recordar que solo una vida vivida para los demás merece ser vivida”, una frase muy repetida por su padre. El joven destacó que, en los inicios, la vida “le entregó lo peor” a Paco, “salió de muchas adversidades”, pero “él siempre eligió devolverle lo mejor”.


Dignidad

Una sensibilidad y empatía innatas y la experiencia vital fueron seguramente lo que le empujaron a dedicar su tiempo a las necesidades de los demás y a circunstancias terribles, más allá de los problemas económicos puntuales que pudiera tener una familia, sino verdaderos dramas provocados por ejemplo por las drogas durante sus 16 años al frente de Cáritas Arousa. Y siempre sin protagonismos, con un trabajo callado, hasta “se fue tan dignamente, sin molestar”, añadía su hijo.


Al acto asistió una treintena de amigos y patronos a pesar del abrasador calor del mediodía. A sus 94 años, el presidente honorífico de la Fundación, el empresario Ramiro Carregal, tampoco quiso perder la oportunidad de homenajear la “calidad humana” de Paco, que se ha ido, pero ha dejado un legado impagable hasta el punto de que el alcalde Carlos Iglesias, considera “un deber levar con nós a súa memoria”.


“Precisamos moitos Pacos”

“Podemos falar moito deste gran home, pero cando estas verbas gañan forza é cando van acompañadas das súas obras, e as súas son un exemplo a seguir, de amor, entrega e servizo. A Fundación precisa de moitos máis pacos”, añadió su presidente, Miguel Villar. Este también aprovechó para poner en alza el trabajo de la entidad que el año pasado atendió a 21.500 personas y logró la inserción laboral de casi mil pues considera que “é importante que a sociedade galega o coñeza”.


El acto se cerró con las actuaciones de Antonio Gil e Amigos, Son de A Illa y el cantautor Carlos Otero y sonaron temas como “Eu tamén choro” o “Cuando un amigo se va”.

Paco Fernández, una vida al servicio de los demás que mereció ser vivida