Vilanova gestiona la compra de la mesa donde Valle-Inclán terminó “El Embrujado”

Un momento de la presentación de la edición conmemorativa del centenario de “Luces de Bohemia” de Paz Gago | g. salgado
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La Asociación Amigos de Valle-Inclán y el Concello de Vilanova trabajan en la recuperación de una mesa de escritorio sobre la que el célebre escritor culminó la tragedia “El embrujado” y empezó “La Lámpara maravillosa”, durante el tiempo que vivió en Cambados. Su propósito es lucirla en su casa natal y los trámites están en marcha para su compra a la familia propietaria, descendientes del padrino de Ramón Cabanillas que en su día la cedieron a la entidad cultural y que está bajo custodia de uno de sus miembros.

El alcalde, Gonzalo Durán, y su presidenta, Alicia Padín, indicaron que ya se ha realizado la autentificación y tasación pública del mueble, aunque prefieren no desvelar todavía la cifra por respeto a la negociación aún abierta. Se trata de una mesa de gran tamaño de entre finales del siglo XIX y principios del XX, de madera de castaño y estilo Alfonsino, que precisará de un importante trabajo de restauración pues se encuentra en bastante mal estado, con marcas de carcoma y del uso y fracturas. En ella escribía el padre del esperpento cuando vivía de alquiler en una casa próxima a la Praza de Fefiñáns, a donde llegó en 1912 procedente de Madrid. Luego se mudó a otra y estuvo en Cambados hasta 1915. Después se trasladó a A Pobra.

En esta localidad arousana fue donde escribió “Luces de Bohemia”, precisamente durante su convalecencia por la llamada gripe española, en 1918. Casi un año estuvo encerrado en el Pazo de A Merced con su familia y los expertos dicen que fue una de sus épocas más prolíficas. Prueba de ello es esta obra dramática, la “más trascendental del teatro contemporáneo”, según el catedrático y vicepresidente de Amigos, José María Paz Gago, quien además piensa que “después de Shakespeare, es el máximo dramaturgo de la literatura universal”.



Las tres escenas censuradas


Fue durante la presentación de la edición conmemorativa del centenario de su publicación en la revista “España”, en 1920, que publicó el año pasado. Un estudio que “ha cambiado la historia de la literatura”, explicó, pues demuestra que Valle-Inclán entregó la pieza completa con sus 15 escenas, pero su director, el periodista, intelectual y político socialista Luis Araquistáin, que “siendo tan izquierdista y muy amigo suyo, no le tembló el pulso para cercenar tres escenas de tanta fuerza dramática”, como la de una madre con su hijo muerto en los brazos, asesinado por la policía.

A este respecto, el también gestor cultural señaló escritos del propio Araquistáin donde dice que la “roja es la única censura admisible” e indicó que durante el Franquismo fue más suave. “Revisando expedientes encontré el informe del censor sobre “Divinas Palabras” donde decía que lo único era traducir las palabras finales, del sacristán, del latín al castellano por no profanar una lengua sagrada, con lo cual se carga la obra”, lamentó igualmente Paz Gago.



Un año de nueva directiva


La publicación, editada por la asociación en Pigmalión, ofrece un análisis y una reproducción del facsímil de 1920 y el de 1924, la edición definitiva y, por la cual, los expertos pensaron que Valle añadió después aquellas escenas. Además, hay otra pruebas como una fotografía y una irrefutable: su propio nieto, Joaquín, entregó a Paz Gago las cuartillas manuscritas de 1918 donde ya tenía 14 escenas.

El vicepresidente aprovechó para alabar el trabajo desempeñado por Padín desde que asumió la presidencia, hace un año, porque estaba “paralizada” y “en un año hizo lo que no se hizo en 10”. Fue introducido por el profesor emérito de la Facultade de Belas Artes Juan Fernández de la Iglesia y entre el público había socios de la entidad, que ya han recibido un ejemplar y un nuevo número de la revista Cuadrante, así como el realizar gallego Ángel Peláez, autor de un documental sobre Valle. Fue en la iglesia de A Pastoriza, donde Valle fue bautizado. 

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