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El club gijonés de barrio que apela “al fútbol popular y asambleario”

Pancarta de la afición del Unión Ceares en el campo de La Cruz | unión club ceares

El Arosa visita el domingo al Unión Club Ceares, un “equipo de barrio obrero” de Gijón que desde hace una década pertenece al denominado fútbol popular asambleario, en el que todas las decisiones importantes del club se someten a votación en asamblea, celebrando como mínimo cuatro a lo largo del año.

El Ceares cuenta con 510 socios, que son los que tienen derecho a voto, y con 800 abonados. El secretario de la entidad, Ceferino Laviada, explica que en las asambleas se decidieron asuntos importantes en los últimos tiempos, como subir las cuotas esta temporada con el salto a Segunda RFEF o mantener la superficie de hierba natural del campo de juego de La Cruz.

Hace dos temporadas el Ceares tuvo muchas dificultades para lograr la permanencia en Tercera, pero el pasado año dio la campanada al conquistar la liga asturiana, rompiendo su techo con el ascenso. “Cogimos una inercia ganadora desde el principio y en la segunda vuelta comenzamos a pensar en la posibilidad real de ascender”.

En el éxito del Ceares confluyeron tres factores, el liderazgo del entrenador Pablo Busto, contar con una plantilla homogénea y unida, y el apoyo de la masa social, que participa de forma activa en cada partido llenando las dos pequeñas gradas del campo de La Cruz y animando constantemente aL equipo. “Es el jugador número doce”, dice el directivo.

Al campo acuden de media unas 500 personas, no más porque “la gente todavía tiene miedo por el tema del Covid”. En La Cruz reside la fortaleza del equipo asturiano. De sus 7 puntos, 6 los sumaron como locales al ganar a Arenteiro y Coruxo. Al duelo contra el Arosa llegan muy necesitados, ya no solo por su escasa puntuación y su penúltimo puesto, sino por su dinámica negativa de tres derrotas seguidas que ansían cambiar.

“Le tenemos muchas ganas al partido para cambiar la dinámica, queremos hacernos fuertes y por lo menos sumar”, dice el técnico Pablo Busto. “El Arosa me parece un equipo muy sólido, con gente conocida para mí como Luismi, que lo tuve dos años en el Avilés, Pedro Beda y Luis Nuño. Espero a un rival sólido como fue al inicio y con ganas también de cambiar su dinámica porque estará herido como nosotros”.

El Unión Ceares se caracteriza por dominar el balón parado y las transiciones. Pero estos aspectos de momento no le están llegando para salir de la zona de descenso. “Reforzamos la plantilla en verano y estamos contentos, pero jugadas puntuales nos están lastrando y además tuvimos dos lesiones de larga duración en las primeras jornadas”. Las del ex del defensa Choco Aitor Cañedo y del centrocampista Mario Buelga. Contra el Arosa tampoco jugará Noé Fernández, por precaución tras sufrir una conmoción cerebral el último partido. “Estuvimos más de un mes entrenando con diez u once jugadores. Todo resta”, recuerda Busto.

“Intentamos ser un bloque para defender y atacar”, dice el entrenador, que reconoce que el campo de La Cruz “es pequeñín y hay pocos espacios”. El apoyo de la afición, “muy intensa y ruidosa” es una baza a la que se aferran en Gijón. “Creo que veremos un buen partido entre dos equipos que querrán dejar la portería a cero y conseguir tres puntos”. El Ceares no considera el de la matinal del domingo un partido clave. “Quedan muchas jornadas, hay equipos que están arriba que pasarán malos momentos y otros que estamos abajo los pasaremos mejores. No creo que se vaya a romper la clasificación. Esto es muy largo”. 

El club gijonés de barrio que apela “al fútbol popular y asambleario”

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