Sardinas o costilletas

la noche de San Juan es tradicional meterse en el estómago unas cuantas sardinas. Hace años se regalaban por docenas, ahora se venden al kilo al precio del cereal ucraniano. La juventud, más parca en dinero, tiraba de salchichas o de pizza para animar la jornada nocturna. Ahora también el churrasco se hace un hueco entre los comensales, por aquello de aprovechar el fuego y las brasas para tostar las costilletas. Al final todo queda en alimento para las gaviotas y palomas y más cuando el clima galaico no ayuda a pasar la noche al fresco. Los cambios nunca se sabe cuándo se van a consolidar. Foto: Una sardiñada de toda la vida | aec


Sardinas o costilletas

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