miércoles 2/12/20

La abogada de Enrique Abuín sostuvo que no se pudo demostrar la violación

Fernanda Álvarez dice que lo que hizo su cliente fue “horrible”, pero que el dolo infinito no justifica la prisión permanente
La abogada ribeirense Fernanda Álvarez gesticuló con las manos la forma en la que su cliente asfixió a Diana Quer | Chechu Río
La abogada ribeirense Fernanda Álvarez gesticuló con las manos la forma en la que su cliente asfixió a Diana Quer | Chechu Río

Dos horas y veinticinco minutos es el tiempo que dedicó la ribeirense Fernanda Álvarez, abogada de José Enrique Abuín Gey, alias “O Chiclé”, a presentar los alegatos finales con los que ha defendido de manera muy incisiva, como ya lo había hecho en las diez sesiones anteriores, a ese cliente que le ha tocado en el turno de oficio. “No existen evidencias físicas de agresión sexual, ni indicios de violencia. No apareció absolutamente nada”, afirmó la letrada para incidir en la idea de que no hay ninguna “prueba rigurosa” de que Enrique Abuín hubiera violado y asesinado a Diana Quer, “lo que hay son ganas de incriminar”, precisó. Acabó lanzando una pregunta retórica al jurado popular: “¿se puede violar sin violencia?”. Al tribunal le hizo una sugerencia al decirle que ella ya hizo su trabajo defendiendo al acusado como le gustaría que la defendieran a ella, por lo que ahora “impartan justicia como si fueran ustedes los que estuvieran aquí”, que no se dejen llevar por las vísceras, sino por las pruebas, y que usen “la razón, no el corazón”. 

La intervención de Álvarez Pérez había empezado expresando, una vez más, todo su respeto a la familia de Diana Quer, precisando que no es insensible a su dolor, y pidiendo disculpas por su reacción del pasado viernes al no poder reprimir las lágrimas cuando se proyectaba la reconstrucción con la dura escena en la que su defendido introduce un maniquí en el pozo de la nave de Asados. Luego incidió en la idea de que Enrique Abuín es culpable “porque es el responsable de la muerte de la adolescente madrileña”, por lo que pide una condena por homicidio imprudente o subsidiariamente doloso eventual, si se considera que fue consciente de la fuerza  que ejerció sobre el cuello de la malograda joven madrileña. Además, calificó de “horrible” el hecho de que la haya arrojado a un pozo, puntualizando que el dolor infinito, pero que “no justifica la prisión permanente revisable, la venganza, si”, algo que dijo “es muy distinto” y que es lo que la acusación pide para él. 

Fernanda Álvarez no desaprovechó la ocasión para hacer una defensa a ultranza del derecho a la defensa, recordándole al jurado popular que “estamos en un Estado de Derecho, no estamos en la Edad Media”, y que en este proceso judicial “no se trata de lapidar a un sospechoso”. En este sentido, la defensora de Abuín Gey llegó a denunciar que no hubo un proceso acusatorio, sino “inquisitivo”, en el que no se respetó la presunción de inocencia. En este sentido, indicó que se le acusó de la violación de su excuñada, cuando aún es un procedimiento que la jueza de Noia reabrió hace año y medio “sin datos objetivos nuevos y sólo por las similitudes con el caso de Diana Quer”, pero ni en uno ni en otro hay las respectivas resoluciones. Agregó que ella intentó probar que la denuncia no era cierta, “pero no se me dejó”. Y añadió que incluso antes de juzgarlo ahora, ya se le ha condenado por los tres delitos que solicitan las acusaciones.

La letrada de Enrique Abuín, recurrió a la declaración de Manuel Somoza, que fue amigo de su cliente, para sostener que podría ser un ”ligón baboso” pero no un “depredador sexual”. Se esforzó en hacer ver que no hubo agresión sexual, para lo que insistió en hacerle preguntas retóricas a los miembros del jurado como que “¿no había otro lugar para violarla que esa escombrera”, en referencia a la nave abandonada de Asados. Se refirió a sorpresas que aparecieron en el juicio, como que el forense Blanco Pampín refiriese un edema en la vulva de la joven, después de no recoger nada al respecto en su informe de supervisión de la primera autopsia. Añadiendo que los autores de esta última no encontraron nada de una violación pese a que escudriñaron el cuerpo para encontrar algún vestigio de la agresión sexual, y de que el forense Fernando Serrulla refutó lo dicho por su colega en relación al edema.

1. Denunció que su cliente se le quitó el nombre y apellido 
Fernanda Álvarez defendió la versión de “O Chiclé” de que no hubo “premeditación”, sino que Diana lo sorprendió robando gasóleo y temió que lo delatase, por lo que le apretó el cuello. La abogada, que advirtió que a su cliente incluso se le quitó el nombre y el apellido y que se le consideraba un “monstruo”,  dijo que la acusación ha querido presentar lo ocurrido con Diana como una película de terror, pero ella le replicó que no es así “por mucho que se diga en los medios de comunicación que José Enrique es un depredador sexual y un asesino en serie”. 

2. Cree que en el juicio primó la intuición sobre la prueba
A juicio de la abogada de Abuín, en todo este juicio ha primado la intuición sobre la prueba, la apariencia sobre la realidad y la manipulación sobre la transparencia, además de cuestionar si “no nos habremos pasado de la raya con este individuo”. Si dijo que “hubo muchos misterios, incluso alguna tomadura de pelo”, para seguidamente decir que “aquí se ha mentido”, y que es por ello por lo que han salido contradicciones en el juicio. Entre los misterios refirió que se dice que apareció ADN de Diana en el tanga, y por el contrario se borró de la brida por la acción del agua, cuando ambas estuvieron en el mismo sitio. 

3. Recrimina que no se hizo la foto de la brida en el pelo 
La abogada de “O Chiclé” puso en entredicho aspectos de la investigación, llegando a hablar incluso de “falta de rigor”, refiriéndose a detalles como que en el levantamiento del cadáver no se hizo la fotografía de la brida enganchada en el cabello, y que se pretende acusar a su defendido de matar a una persona con ese objeto. “Pero la brida nunca estuvo en el cuello de la víctima, pues no había signos de que estuviera comprimido por ella”, precisó. A su juicio, “se acomodaron los hechos a la versión que se quiere dar” y no interesó indagar lo que realmente ocurrió en las vértebras de Diana. 

4. Asocia los posicionamientos erráticos y acceso al callejón
La letrada relaciona los posicionamientos erráticos de la telefonía móvil con que las señales rebotaban al meterse la joven madrileña por el callejón que comunica el Paseo do Areal y la Rúa Venecia, y que el encuentro no fue en la confluencia entre ambas que hay muchos metros más adelante. Y dijo que “se quiere meter con calzador que Diana estaba en el paseo marítimo”, cuando sostiene que no hay ninguna evidencia de ello, pues la última persona que la vio la situó a 100 metros de la pizzería Mi Manda Picone, antes del callejón, y que tampoco vio a nadie acechándola.

El jurado empezó a deliberar tras recibir el objeto del veredicto e instrucciones del juez

Los cinco hombres y las cuatro mujeres que integran el jurado popular en el procedimiento judicial contra el rianxeiro José Enrique Abuín Gey, “O Chiclé”, por el crimen de Diana Quer iniciaron a primera hora de la tarde de ayer la fase deliberación sobre los hechos, para determinar el grado de culpabilidad del acusado. Después de que durante más de hora y media tuviera lugar la reunión entre las partes y el magistrado-presidente del tribunal, Ángel Pantín, para la confección del objeto del veredicto, con los hechos justiciables a los que deberán responder los jurados, que deben debatirlos y votarlos uno a uno antes de decidir, en conjunto, un veredicto. Al finalizar su confección, se les hizo entrega a los jurados de dicho documento, que incluye una serie de preguntas que deberán responder sobre hechos concretos para decidir si han quedado probados o no en el transcurso de las sesiones del juicio. A continuación, votarán en conjunto si consideran a Abuín culpable o no culpable de los cargos que se le atribuyen. Patín les ha pedido "responsabilidad e independencia absoluta", así como máximo esfuerzo y dedicación, para que tomen una decisión con arreglo a su conciencia, teniendo en cuenta que "de lo que ustedes decidan depende el futuro de una persona".

A partir de ese momento, el jurado permanecerá junto y aislado mientras toma una decisión, teniendo la oportunidad de que el acta que elaboren sea devuelto por errores hasta en tres ocasiones, a partir de lo cual deberá repetirse el juicio. Pantín les dio una serie de instrucciones, como que para considerar probado un hecho desfavorable al acusado, deberán votar afirmativamente siete de los nueve jurados, mientras que para considerarlo no probado deberán aceptar esta opción cinco de ellos. Ninguno de los jurados podrá abstenerse de votar, pues de lo contrario recibirán una pena de multa y todas las argumentaciones deben estar justificadas y basadas en las pruebas practicadas Una vez que los jurados determinen qué elementos han sido probados y si El Chicle es culpable o no de los cargos, el tribunal redactará una sentencia con la condena pertinente.

La Fiscalía y la acusación particular consideran a José Enrique Abuín culpable de los delitos de detención ilegal, agresión sexual y asesinato alevosía. En sus conclusiones definitivas solicitan para el acusado la pena de prisión permanente revisable, además de cinco años de libertad vigilada, por el delito de asesinato con alevosía, ensañamiento y para evitar que se descubra otro delito, en este caso el de agresión sexual. Y piden 12 años de prisión, y libertad vigilada durante 10 años. A ello hay que añadir una demanda de condena de privación de libertad de 20 años por el delito de detención ilegal.

Por su parte, la defensa, que dijo sentirse frustrada, incomprendida y con presión, así como reveló que la habían insultado y denigrado como persona, mujer y abogada, reconoció un homicidio imprudente o accidental, lo que le acarrearían dos años y medio de cárcel. Pero, en sus informes definitivos añadió la posibilidad subsidiaria de que su cliente fuese consciente en el momento del ataque a la adolescente madrileña de la fuerza que estaba ejerciendo sobre su víctima y de que “podría causarle la muerte”.  En ese caso, la letrada ribeirense sostiene que su defendido habría cometido un “homicidio doloso eventual”, que si el jurado popular entiende que ha quedado totalmente acreditado le supondría una pena de entre 5 y 7 años de prisión.

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