viernes 23.08.2019

Confirman dos años de prisión para el autor de un robo con fuerza en una casa de Rianxo

El condenado había recurrido alegando que no había huellas suyas y que estaba lesionado en la fecha de los hechos

El juicio se desarrolló en la Audiencia de A Coruña en Santiago |
El juicio se desarrolló en la Audiencia de A Coruña en Santiago |

La Audiencia Provincial de A Coruña ha desestimado el recurso presentado por un acusado de perpetrar un robo con fuerza en una vivienda de Rianxo en 2016, quien pretendía revertir la pena de dos años de prisión a la que había sido condenado anteriormente por el Juzgado de lo Penal 2 de Santiago, alegando que no existían huellas suyas en el domicilio ni pruebas suficientes para condenarle.


Según los hechos probados recogidos en la sentencia, el 15 de septiembre de 2016, el condenado forzó la puerta trasera de la vivienda y se apoderó de un joyero ubicado en una de las habitaciones de la parte alta de la misma, que contenía cuatro cadenas, una medalla, seis anillos y una cadena gruesa con medallón, dos juegos de pendientes y anillos (todos estos objetos de oro), un reloj, una gargantilla, unos pendientes y una pulsera de plata. Todos estos efectos fueron tasados pericialmente en 2.570 euros, que no fueron recuperados y que la propietaria reclama, así como también el coste de reparación de la puerta forzada, tasado pericialmente en 690 euros.


La defensa alegó en su recurso que no aparecieron huellas del acusado en la vivienda, así como que el mismo se encontraba lesionado y convaleciente en el momento del robo, lo que le habría impedido desplazarse desde Santiago hasta Rianxo, tal y como él y los testigos de la defensa expresaron en el juicio.


Aseguran que la única prueba de cargo es el reconocimiento de la víctima, sobre la que lanzan la sospecha de si habría reconocido al acusado o a un primo suyo. Sin embargo, la Audiencia ha rechazado este recurso considerando que la versión de la víctima fue “creíble y verosímil”, manteniéndola en sede policial y judicial, reconociendo al acusado sin duda ya que acudía en ocasiones a su domicilio a vender almeja. Su hija, asimismo, lo habría visto en Rianxo la tarde de los hechos. En cuanto a sus lesiones, se probó que estas no le impedían cometer el delito y sus testigos no pudieron situarle con claridad antes y después de los hechos.

Contra el fallo no cabe recurso ordinario y las costas fueron declaradas de oficio.

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