lunes 01.06.2020

Los ladridos de un perro frustran un robo en una vivienda situada en Palmeira

Las descripciones de los ladrones y de su coche aportadas por un testigo facilitaron sus identificaciones y posterior detención
El testigo bloqueó la puerta de la casa con una cadena y dos candados | CHECHU RÍO
El testigo bloqueó la puerta de la casa con una cadena y dos candados | CHECHU RÍO

Los ladridos de un perro llamado “Thor” pusieron en alerta a su amo y lograron frustrar un robo en una vivienda próxima a su domicilio en la Rúa Doutor Torres, en el núcleo de población de Palmeira. El animal había empezado a ladrar pasadas las cuatro y media de la madrugada, pero su dueño lo relacionó inicialmente con el malestar de su mascota tras sufrir la mordedura en el hocico por otro can. Pero, minutos después volvió a ladrar más fuerte y fue cuando su dueño salió a la ventana y vio acceder a la calle a un coche oscuro. Este último se detuvo en medio de la vía y salieron dos individuos de una casa en la que habían forzado la cerradura, arrancando el bombín. Se sospecha que era para empezar a meter en el vehículo el botín que pretendían sustraer y que habían amontonado en el vestíbulo.

Uno de los cacos se dirigió a la puerta trasera del coche y el otro al maletero, pero uno de ellos vio al vecino que los descubrió y se subieron al automóvil -uno de ellos entró en el maletero, que trató de cerrar desde su interior- y emprendieron la huida hacia la iglesia parroquial. Fue entonces cuando el testigo le dijo a su pareja que avisase a la Policía Nacional. En el intervalo entre esa llamada de teléfono y la llegada de la patrulla de la comisaría, los cacos regresaron al lugar en el coche que, tras apearse uno de sus ocupantes, inició la marcha atrás para salir por donde había entrado, y el perro volvió a ladrar.

El ladrón que había bajado del vehículo ocultaba su cabeza bajo la capucha de una sudadera. Parecía dirigirse a la casa pero, al ser descubierto de nuevo, siguió andando por la calle, pero instantes después regresó y cerró la puerta de la casa en la que habían entrado a robar, y se marchó del lugar. Un minuto después llegó la patrulla policial, que inspeccionó la casa, comprobando que estaba amontonado en el vestíbulo el botín, entre el que había una caladora, una batidora, un ventilador, figuras, cables, alimentos y otros objetos que, a falta de comprobaciones, aparentemente no tenían gran valor. También se entrevistaron con el alertante, que les ofreció una descripción de los ladrones y de su vehículo. Tras marchar los agentes de la comisaría, por la calle pasó una joven que se sospecha que pudiera tener relación con los ladrones, y que al ver al vecino siguió su camino sin detenerse. Algunas fuentes indicaron los datos facilitados por el testigo permitieron a la Policía Nacional identificar a los cacos. l

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