viernes 10.07.2020

Más de 4.000 metros de cuerda “tirados” por la arena

Bañistas de las playas de Coroso y A Corna expresan su malestar por los módulos instalados para indicar las superficies a ocupar por grupos de 2 y 4 personas, que calificaron como “de chiste”
La mayoría de los módulos sobre superficies a ocupar estuvieron vacíos | Chechu Río
La mayoría de los módulos sobre superficies a ocupar estuvieron vacíos | Chechu Río

Un total de 4.200 metros de cuerdas de colores naranja y verde tiene el Concello de Ribeira a su disposición para marcar un total de 28 módulos pilotos en 14 playas del municipio o en zonas concretas de las mismas, con unas superficies de tres y cuatro metros cuadrados, para dos y cuatro personas, respectivamente. Lo que se anunció hace más de un mes como una acción novedosa y que podría resultar efectiva para garantizar distancias y seguridad frente a posibles contagios del coronavirus se convirtió en objeto de críticas y burlas de los bañistas que, después de un fin de semana con meteorología adversa, ayer regresaron a los arenales. 

Tras comprobar in situ como quedaron esos espacios delimitados, al menos en Coroso y A Corna, lo primero que suscitó sus quejas fueron los lugares elegidos para poner esas marcas, pues en su gran mayoría tienen basura, conchas y vegetación, “cando vimos a tumbarnos na area e non en todo iso”, dijo Laura Martínez. Ella y sus amigos decidieron ponerse desde la cuerda más próxima a la orilla para evitar esas superficies “molestas”. Esta ribeirense dijo que, si se querían esos espacios concretos y evitar la pleamar, lo que se debería hacer antes era limpiar. Y la pregunta que le surge a esta joven es cómo se van a limpiar las playas con las máquinas con esas cuerdas por el medio.

Laura Martínez, que pidió la eliminación de la vegetación que hay por medio de la playa, reprochó que esos módulos no guardan entre ellos la distancia mínima de seguridad, mientras que en todos los casos unas cuadrículas están pegadas a otras. Agregó que de ese modo no se consigue que se guarden las distancias, y que sólo depende de la responsabilidad de la gente, “que en semanas anteriores xa demostrou que e capaz de gardar a separación necesaria”. Entre quienes se colocaron dentro de esos módulos indicaron que lo hicieron porque les hacía gracia, pero una inmensa mayoría puso la sombrilla y la toalla donde le apeteció, sin prestar atención a esos módulos.

Sonia Pérez considera que es un dinero mal gastado en cuerdas “tiradas pola area ou mellor dito no lixo”, además de que no lo ve necesario para lograr que se guarde la separación, y que si se busca eso debe hacerse de otra manera. Ella y su familia decidieron ocupar la parte de unión de dos módulos para que haya espacio a ambos lados y separarse de otros grupos, pues de otro modo no lo lograrían. Y señaló que no hay zonas de paso intermedias para que bajen a la orilla los hipotéticos ocupantes de los módulos superiores, salvo que rodeen la zona delimitada. Quienes rodeaban a estas dos jóvenes indicaron que creen que la colocación de esos módulos sirvió sólo para “facerse a foto” y justificar ante la Xunta que se hace algo para controlar aforos, pero que “en realidade, resulta inservible”, puntualizan.

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