jueves 19.09.2019

El objeto luminoso avistado en la noche del martes desde el paseo de Coroso era una piedra cósmica

El observatorio Ramón María Aller indicó que el fenómeno ocurrió sobre el Mar Cantábrico, pero se pudo ver desde el noroeste peninsular

Una imagen como la grabada el 26 de enero desde Murcia se vio desde
Coroso | Cedida
Una imagen como la grabada el 26 de enero desde Murcia se vio desde Coroso | Cedida

Lo vieron y lo contaron, pero no les creyeron, los tomaron por lunáticos y fueron objeto de bromas y burlas. Eso fue lo que les ocurrió a los numerosos ribeirenses que se encontraban el pasado martes en el paseo marítimo de Coroso y que dijeron que poco antes de las nueve de la noche habían avistado, sobrevolando la zona, un objeto luminoso que les resultaba desconocido. Pero no se trató de nada fruto de su imaginación, ni su vista les engañó, pues fue completamente real lo que tuvieron ante sus ojos. Se trató de una piedra cósmica que fue producto del choque entre asteroides o incluso restos de cometas, que se mueve en órbitas heliocéntricas o alrededor del sol, y que recibe el nombre de meteoroide. Al entrar en la atmósfera y rozar con sus capas se desintegra y se convirtió en una bola de fuego o bólido y se generó el efecto lumínico que apreciaron desde Ribeira, pero también desde otras localidades de Galicia, Asturias, León y Cantabria.

José Ángel Docobo, director del Observatorio Astronómico “Ramón María Aller” de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), confirmó el registro de ese fenómeno, precisando que tuvo lugar sobre el Mar Cantábrico a miles de kilómetros de la tierra y que probablemente acabó en sus aguas, aunque tampoco descarta que se hubiera desintegrado por completo previamente. Respecto a fenómenos similares anteriores indicó que hay prueba de ellos en imágenes grabadas por particulares, pero también por cráteres que dejaron en la tierra esos meteoritos, que es el nombre que reciben cuanto entran en la órbita terrestre, pero precisó que no suelen ser muy grandes y en la mayoría de los casos son pequeños restos. Docobo precisó que las cámaras del observatorio no lo pudieron recoger en imágenes porque se lo tapó un árbol, pero que lo pudieron ver hacia el noreste en “clara baixada e traxectoria cara ao Mar Cantábrico”, y que de ahí se deduce el avistamiento desde la franja noroeste de la península ibérica.

Respecto a los ribeirenses que lo avistaron cuando se encontraban en el paseo marítimo pegado a la playa de Coroso, ayer todavía era uno de ellos el que recordaba lo que había visto como si aún lo tuviera delante. “Iba caminando y al llegar a la altura de un grupo de gente fue cuando lo vi llegar desde la parte de Vigo, para pasar luego por encima del club náutico y a continuación pareció empezar a descender, dando la sensación que se iba a estrellar en la zona de la escuela unitaria de O Caramecheiro, pero volvió a levantarse y se fue hacia Palmeira, A Curota y lo perdí de vita en el horizonte”. Incluso, llegó a describir que esa piedra cósmica con forma de bola de fuego generó un a estela luminosa en su movimiento que parecía que tenía un tamaño de alrededor de 50 metros cuando creyó que la tenía a unos 100 metros. Aunque se equivocaba en tamaño y distancia, era real lo que tenía ante sus ojos y recordará y presumirá de que vio ese fenómeno astronómico. l

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