sábado 11.07.2020

Unos okupas de Ribeira avisan a la Policía al ser increpados

Fue un constructor u operario que acudió a recuperar el material que dejó en la casa en que realizaba arreglos y que ya está ocupada
La familia que se metió de “okupa” en esta casa entiende el enfado del dueño, pero afirma que no le quedaban opciones | Chechu
La familia que se metió de “okupa” en esta casa entiende el enfado del dueño, pero afirma que no le quedaban opciones | Chechu

Una familia okupa integrada por un matrimonio y sus dos hijos pequeños, que desde hace mes y medio vive en una casa del lugar de Ventín, en Palmeira (Ribeira) que no es de su propiedad, solicitaron ayer al mediodía la presencia de las fuerzas de seguridad pues indicaban que había una persona que les estaba increpando y que incluso le amenazaba con prender fuego a todo con un mechero, según indicó el padre. Según se pudo saber, el hombre que había acudido hasta esa casa era un constructor u operario al que el propietario de la misma le había solicitado la realización de unas mejoras en el inmueble y que al llegar se encontró con los referidos okupas.

Ese profesional trataba, al menos, de recuperar la maquinaria, principalmente eléctrica, que había dejado en la casa para ir acometiendo poco a poco los arreglos que precisaba, pero la respuesta que recibió por parte de los okupas fue que allí no había maquinaria alguna como la que reclamaba, por lo que no se descarta que se hayan vendido o deshecho de ella. En un primer momento acudió una patrulla de la Policía Nacional y posteriormente otra de la Policía Local, que comprobaron que los okupas llevaban más de 48 horas en la casa, por lo que no se les podía echar por la fuerza, e indicaron que para conseguir que se vayan el dueño tendrá que presentar una denuncia por la ocupación de su propiedad, y si el constructor quiere recuperar el material debe denunciar su robo.

La familia okupa indicó que la casa estaba “abandonada” y que, como no tienen trabajo ni ingresos para un alquiler, se metieron en ella “por nuestros hijos”. Añadieron que la casa no contaba con agua ni luz cuando llegaron, pero reconoce que “hice algunos trabajitos para que no nos faltasen”, y “desbrocé una parte del terreno, pues estaba lleno de maleza”.

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