viernes 15.11.2019

Un fallo en el termostato de una freidora causa un incendio en un local en Corrubedo

Diez horas después del incendio en una vivienda ubicada en la planta baja de un edificio de la Rúa Irmandiños, en pleno centro de Riveira, que a punto estuvo de provocar la intoxicación por humo de un matrimonio 

Diez horas después del incendio en una vivienda ubicada en la planta baja de un edificio de la Rúa Irmandiños, en pleno centro de Riveira, que a punto estuvo de provocar la intoxicación por humo de un matrimonio y su hija de corta edad de no ser por los avisos de sus vecinos, tuvo lugar un suceso de similares características en el bar-restaurante Ferruxe, en la zona del puerto de Corrubedo. Las alertas saltaron a las doce menos diez de la noche del sábado debido al fuego que se inició en una freidora eléctrica, al parecer, debido a que se estropeó el termostato y se originó un cortocircuito.

Según relataron los dueños del negocio hostelero afectado, Ana García y Adolfo Lendoiro, afortunadamente todo se quedó en un buen susto por lo aparatoso que fue, con una densa humareda que se extendió por toda la cocina y el resto del local, lo que provocó que la media docena de clientes que estaban en ese momento en el local fueran evacuados nada más detectarse el incendio. Fueron movilizados los Bomberos de los parques comarcales de Riveira y Boiro, así como una patrulla de la Policía Local, aunque cuando llegaron las llamas ya fueran sofocadas. La elevada temperatura que se generó dificultó las labores de extinción, en las que se vaciaron tres extintores de polvo. En este sentido, los propietarios del establecimiento agradecieron la colaboración de los vecinos que les echaron una mano en apagar el fuego, y su rápida intervención evitó males mayores.

La labor de los Bomberos, que se prolongó hasta la una de la madrugada, se centró en revisar el local que no había riesgo de que se reavivase el incendio y efectuar otras comprobaciones, así como ventilar el local en el que se acumuló una gran cantidad de humo. A partir de ese momento y durante las cinco horas siguientes, los dueños del bar-restaurante se volcaron en su limpieza para reabrir sus puertas al público a las diez de la mañana en las mejores condiciones. No pueden usar la cocina hasta que acuda el perito del seguro.

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