miércoles 22.01.2020

Los sanitarios declaran que el acusado de matar a su compañera de piso en Boiro lavó el cadáver de la mujer

El hombre desperó junto al cuerpo a la ambulancia pero “huyó” al llegar los agentes de la Guardia Civil a la vivienda
El acusado, conducido por la Guardia Civil tras su detención en el verano de 2017
El acusado, conducido por la Guardia Civil tras su detención en el verano de 2017

El juicio contra el hombre acusado de haber apuñalado a su compañera de piso el 31 de julio de 2017 en la vivienda que compartían en Boiro ha continuado ayer con la declaración del personal sanitario que acudió al lugar de los hechos, donde, según apreciaron, habría lavado el cadáver antes de su llegada.

Así lo han manifestado sanitarios en la segunda jornada del juicio, celebrado en la Sección 6ª de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, donde han destacado que, si bien la víctima fue acuchillada más de una docena de veces en el baño del domicilio y con ropa, su cuerpo desnudo fue colocado en el pasillo tras haber sido lavado.

“El cuerpo estaba muy bien colocado y muy limpio para la agresión que había sufrido”, ha apuntado durante la celebración del juicio ante el tribunal de jurado uno de los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil que elaboraron el informe en el lugar de los hechos.

Además de múltiples heridas por apuñalamiento -las más importantes bajo el abdomen y en el pecho-, la víctima presentaba diversas heridas defensivas en pies y manos y tenía dos torniquetes improvisados en una pierna y un brazo que, desde el punto de vista de la médico que acudió a la vivienda, era “un mero adorno”.

La defensa había apuntado en la primera jornada del juicio que estos torniquetes y el hecho de que el acusado fue quien llamó a emergencias sugerían que había un cierto arrepentimiento, lo que, sumado al hecho de que se encontraba bajo los efectos de las drogas y el alcohol y no era consciente de sus actos, argumentó para pedir que fuese declarado inocente.

Mientras tanto, la Fiscalía ha pedido para el acusado -quien admitió los hechos, aunque asegurando que la víctima lo había agredido primero- una pena de doce años y medio de prisión por un delito de homicidio.

La segunda jornada del juicio ha comenzado con la declaración de dos amigos del acusado y de la víctima que habían estado bebiendo en su domicilio el día de los hechos, si bien los dejaron a los dos solos a las ocho de la tarde, unas cinco horas antes del apuñalamiento.

De acuerdo con el informe de la Guardia Civil, la discusión se habría originado después de que ambos cenasen en la cocina situada en la planta baja del domicilio, donde se encontraron varios platos rotos y restos de comida.

Uno de los dos, seguido por el otro, habría subido a la primera planta y, en la escalera, habría comenzado la agresión, presumiblemente con una herida en la espalda de la víctima. El baño de la primera planta fue, sin embargo, donde se produjeron la mayoría de puñaladas, según se apreciaba por la gran cantidad de sangre presente en esta estancia.

Fue entonces cuando el acusado llamó a emergencias, tras lo que se dirigió una ambulancia -con dos técnicos, una doctora y una enfermera- al lugar de los hechos, donde se encontraron al acusado desnudo de cintura para arriba, con una bolsa de deporte, vistiendo unos zuecos negros y manchado de sangre.

Aunque el personal médico quería esperar a la llegada de la Guardia Civil, uno de los técnicos dialogó con el acusado, quien lo llevó hasta donde se encontraba la víctima, a quien le tomó el pulso para constatar que había fallecido.

Los profesionales sanitarios se sorprendieron, precisamente, porque mientras que había sangre en las paredes y los surcos del suelo, el cadáver había sido lavado y aseado.

Cuando se personó una patrulla de la Guardia Civil de Boiro, el acusado echó a correr campo a través, si bien su calzado le impidió huir y fue reducido y llevado de vuelta al domicilio, donde se habría lamentado diciendo: “me voy a comer el marrón”.

Más tarde se personó la Policía Judicial, que investigó el bolso que portaba el acusado, donde había dos cuchillos -uno de cuales, de 27 centímetros y manchado de sangre, era el arma homicida-, ropa ensangrentada, restos del móvil de la víctima y su monedero.

También ha comparecido el hijo de la víctima, quien ha reclamado una indemnización debido a que tuvo que asumir los costes de la limpieza de la vivienda.

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