Manolo Abalo: “El Arosa me dio cosas buenas, pero también disgustos”

Manolo Abalo muestra una insignia del Arosa, el club por el que se ha implicado al máximo | mónica ferreirós

Manolo Abalo Portas cumple su decimosegunda temporada al frente del Arosa. Ningún presidente en los 76 años de historia del club estuvo tanto tiempo en el cargo. Abalo ha sorteado todo tipo de dificultades no solo para mantener a flote a la entidad, sino para tenerla en uno de sus mejores momentos a nivel deportivo y social de las tres últimas décadas. A sus 70 años es uno de los dirigentes más respetados y reconocidos en el fútbol gallego, por eso en la actualidad es asambleísta de la RFEF. Si bien, a Manolo Abalo lo único que le sigue quitando el sueño es cumplir el presupuesto y seguir haciendo crecer al Arosa.


¿En qué situación se encuentra el club en la actualidad?

Pues deportivamente creo que todos firmaríamos a principio de temporada estar donde estamos a estas alturas. A nivel económico vamos cumpliendo en una temporada complicada, porque aunque hay más subvenciones tenemos un problema de liquidez. Tenemos que buscarnos la vida para generar dinero y cumplir con los pagos.


Siempre sostuvo que el Arosa sería más rentable en Segunda B que en Tercera. ¿Es así?

Sí, con los pies en el suelo sí lo es. A los directivos nos cuesta menos generar recursos porque se ve que a la gente le gusta la categoría. Y los socios se pasan más por la oficina a sacar el carné. Además tenemos más subvenciones y ayudas. Nosotros como club tenemos un patrimonio que otros no tienen, que es la masa social y la afición que hay detrás del Arosa. Somos la envidia de casi toda Galicia.


Durante todos estos años persiguió el objetivo del ascenso para devolverle a la gente ese apoyo mostrado al club. ¿Qué objetivo se marca ahora?

El objetivo principal es mantener esta categoría, que es muy bonita. También es verdad que si podemos mejorarla no vamos a renunciar, sobre todo porque la afición lo merece. Sabemos que tenemos un déficit grande respecto a otras ciudades y pueblos a nivel de apoyo del Concello. Aquí prácticamente no nos ayudan nada en lo económico. Mientras el Arenteiro recibe 100.000 euros de su Concello, nosotros en nuestro mejor año podemos recibir 10.000. Para crecer, esto es un déficit muy grande. Es algo que debería cambiar. Deberían mirarlo no solo los políticos que gobiernan ahora, sino todos, los de la derecha, los de la izquierda... Yo creo que los clubes que representamos a Vilagarcía y tenemos una trayectoria y bastante respaldo social, sea fútbol, baloncesto u otro deporte, deberíamos estar cuidados por el Concello de otra forma. Nos ven a todos iguales, algo que hay que respetar, pero eso supone un freno grande para poder crecer, cuando está demostrado que si crece el Arosa eso es algo bueno para Vilagarcía y la comarca.


¿Está zanjado todo el tema jurídico con Pepe, el exutillero? ¿Cuanto le costó el club este accidente?

Pues prácticamente está zanjado, salvo sorpresas. Al club le costó la relación laboral que le reconocieron. Entre unas cosas y otras fueron más de 250.000 euros. Lo fuimos subsanando como pudimos, con pólizas de crédito. Creo que trabajamos mucho para hacer frente a esto, y es un orgullo para la directiva. Igual que lo fue cuando lo cogimos hace doce años con una deuda importante, que eran otros casi 300.000 euros. Creo que pese a todos estos problemas, conseguir dos ascensos y seguir cumpliendo con todo el mundo hace que la gestión sea impecable. Al menos yo lo veo así.


El accidente y las consecuencias que acarreó para el club provocó la paralización del proyecto de hacer una mini ciudad deportiva, o al menos contar con un campo propio para entrenar. ¿Esa aspiración está olvidada ya?

Es verdad que en aquel momento teníamos prácticamente un acuerdo con una comunidad de montes para hacer un campo sobre todo para concentrar toda la actividad de la base. Ese es otro déficit que hay, tenemos que andar con los equipos de un lado para otro, para Bamio, Fontecarmoa, Vilaxoán... Necesitamos un campo donde concentrarlo todo, con una cafetería y así ofrecer un servicio a padres, aficionados y equipos rivales. La idea está ahí, pero ahora mismo la situación económica no es fácil para hacerlo.


En aquel momento teníamos en caja casi 150.000 euros para arrancar las obras, y la Federación se iba a encargar del proyecto. Pero pasó lo que pasó y tuvimos que olvidarlo. Yo sigo teniendo esa ilusión. Creo que hace falta y además el club debe tener patrimonio. Ojalá se pueda retomar en algún momento porque no es nada descabellado y servirá para fortalecer la base, a la que le dimos un impulso estos años, sobre todo en el actual. Siempre miramos para el primer equipo porque es el estandarte, pero yo le diría a los socios que se fijen también en la cantera, que está floreciendo algo bonito desde ahí.


Otro de sus grandes anhelos es ascender al equipo juvenil a División de Honor. Parece que este año es la gran oportunidad...

Sí, es una de mis grandes ilusiones. Yo tuve a mis hijos en la cantera en su día y lo viví muy de cerca. Siempre fui un valedor del primer equipo, pero siempre anduve con la base. Recuerdo ir de delegado un sábado a Ourense y el domingo a Vigo con los chavales, por ejemplo. Aquí tuvimos un gran entrenador, que fue Félix Carnero, que siempre decía que el mejor filial que podía tener el Arosa era un equipo juvenil en la máxima categoría. Y estoy totalmente de acuerdo. Ojalá se pueda conseguir este año. Yo esa ilusión la tengo y se la transmito a los chavales.


Lleva muchos años de tira y afloja con el Concello por el mantenimiento del campo de A Lomba. ¿Es ya una batalla perdida?

Yo creo que en estos últimos años se subsanaron muchas cosas, aunque sigue habiendo deficiencias. Por lo menos ahora hay un máquina acorde, aunque hay que mejorar muchas cosas si queremos tener un campo decente. Hay que tratar el campo con cariño, haciendo varios cortes en función de la semana, dependiendo del tiempo y del crecimiento del césped. Creo que hace dos años que no entrenamos ni un solo día en el campo porque queremos que el domingo esté en las mejores condiciones. Nosotros estamos dispuestos a colaborar en todo lo que nos pida el Concello, pero ya no depende de nosotros, depende de ellos.


¿Cómo valora a nivel personal todos estos años como presidente?

Cuando me hice cargo del club lo cogí como si fuese un hijo para mí. El Arosa me dio cosas buenas que me ayudaron a no pensar en problemas personales que me acarreó la vida. Pero también es verdad que después me dio disgustos, muchas noches de no dormir, por querer cumplir en lo económico y porque nunca esperas que te traicionen de esa manera y que intenten meterte en la cárcel cuando estás haciendo todo lo posible para que en el pueblo la gente disfrute del fútbol. Por un lado el Arosa me dio muchas cosas buenas, pero también lo pasé muy mal. Lo que me gustaría es que todo lo que hicimos hasta ahora tenga continuidad. Fueron muchos los directivos que se volcaron con este club, como si fuese su propia familia, pero los años no perdonan y hay que introducir gente nueva, directivos jóvenes, y un nuevo presidente que siga haciendo las cosas de esta manera, con los pies en el suelo y intentando crecer paso a paso.

Manolo Abalo: “El Arosa me dio cosas buenas, pero también disgustos”

Te puede interesar