miércoles 12/8/20

Un abogado declara que Juan Carlos I encargó una estructura para recibir dinero en Suiza

Dante Canónica aseguró que la operación era “transparente” y que se trataba de una donación

El rey emérito, Juan Carlos I, tras un acto público | AEC
El rey emérito, Juan Carlos I, tras un acto público | AEC

El abogado Dante Canónica declaró al fiscal suizo que investiga las cuentas del rey Juan Carlos I en el país helvético, que este le encargó en Zarzuela “crear una estructura” para transferir una “importante donación” que iba a recibir del rey de Arabia Saudí, pero negó que se tratase de una estructura opaca.

Así lo declaró Dante Canónica el 24 de agosto de 2018 ante el fiscal de Ginebra Yves Bertossa, que sospecha que el rey emérito “ocultó cerca de 100 millones de dólares en Suiza” que podrían proceder del pago de comisiones por la adjudicación del AVE a la Meca (Arabia Saudí) en 2011, si bien la licitación fue en 2009, según precisaron los responsables del proyecto tras la información publicada por El Español.

Canónica aseguró que la Fundación Lucum, con la que se canalizó esa donación, se creó en la residencia oficial del rey Juan Carlos y relató asimismo los viajes que el gestor de cuentas en Suiza Arturo Fasana, también investigado por estos hechos, hizo a Washington y a Basilea después de que el monarca les facilitara “las coordenadas” del entonces embajador saudí en Estados Unidos, Adel Al-Jubeir, que iba a intermediar en la transferencia de los 100 millones de dólares.

El abogado dijo que conoció a Juan Carlos I a finales de 2007 o principios de 2008 “con Arturo Fasana en el Palacio de la Zarzuela”, y que después se reunió varias veces más con él, según consta en el acta de su declaración.

En esa primera ocasión, según su relato, les explicó a Fasana y a a él que su amigo, el rey Abdalá de Arabia Saudí, quería hacerle una importante donación.

“Le pregunté cuánto dinero. Me respondió que no lo sabía”, expuso el abogado, quien señaló que le dijo al rey que era importante saber la cantidad y que también era importante crear una estructura totalmente transparente, “es decir, que Juan Carlos I apareciera como beneficiario efectivo”.

También advirtieron de que no abrirían una cuenta bancaria hasta tener la confirmación del embajador Al-Jubeir de que “era realmente una donación”.

Este finalmente confirmó que se trataba de “un pure gift (puro regalo) que ascendería a varias decenas de millones” y unos días después llegaron los fondos.

“Fue entonces cuando descubrimos la cantidad exacta de la donación. Llamamos a Juan Carlos I, que se quedó atónito al saber la cantidad. Pronunció una frase como: ¡Oh Dios mío! Han sido muy generosos”.

En 2012, el rey emérito decidió cerrar la cuenta de la fundación y transferir los fondos a su amiga Corinna Larsen porque, según relata Canónica, “no se sentía cómodo con la cuenta en un banco suizo”. “Era una bomba de relojería”, señaló el abogado. l

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