martes 22.10.2019

Una historia trágica y “supeditada al azar” que escoge al autor encargado de narrarla

Adolfo García Ortega presenta esta tarde en la Fundación Seoane “Una tumba en el aire”, en la que narra uno de los cientos de casos de víctimas no reconocidas de ETA,  como el de tres jóvenes coruñeses.

El escritor Adolfo García Ortega presenta hoy en la Fundación Luis Seoane su novela “Una tumba abierta”
El escritor Adolfo García Ortega presenta hoy en la Fundación Luis Seoane su novela “Una tumba abierta”

El escritor vallisoletano Adolfo García Ortega presenta hoy a las 20.00 horas en la Fundación Luis Seoane su novela “Una tumba en el aire”, una historia “supeditada al azar” que cuenta el infortunio de tres jóvenes coruñeses que fueron asesinados en 1973 a manos de la banda terrorista ETA.

A caballo entre la realidad y la ficción, trata de “representar con la mayor verosimilitud posible el suceso real que ocurrió aquella noche de 1973”. El relato cuenta cómo los tres jóvenes naturales de A Coruña, pero emigrados a Irún, cruzaron la frontera francesa para poder ver la película “El último tango en París”, “a la vuelta se encuentran con un grupo de etarras que los confunden con policías”. Estos terroristas “secuestraron, torturaron y asesinaron”, a los tres jóvenes.

Ortega, al igual que una gran parte de la población no conocía esta historia, y su descubrimiento sobre la misma fue, de un modo u otro, fortuito. “Durante una conversación sobre los cientos de casos de víctimas de ETA no reconocidos”, alguien le contó esta peculiar historia. Como si de un flechazo se tratase, “me sentí interpelado por la misma, como si la historia me escogiera a mí para que la contara”.

Ortega se siente especialmente atraído por este tipo de historias “verídicas, inacabadas y que me permiten contar” la historia de su propio tiempo. “Personajes de vidas truncadas” que le permiten contar acontecimientos relevantes como el 11-M o el Holocausto.

Proceso de creación
En cuanto conoció la historia, comenzó de inmediato su investigación. “Me acerqué a la familia, para pedir su permiso y para que me permitieran adentrarme en sus recuerdos” con el objetivo de crear este material literario.

También “hablé con exetarras, policías y cuerpos de seguridad franceses” para poder crear una “recreación verosímil” de todo lo sucedido aquella noche de 1973.

El objetivo principal de Ortega era crear una “narración que fuera capaz de convencer” al público.

Dificultades  
La mayor dificultad fue el “cómo darles relieve a los personajes”. “Traté de alejarme un poco de la historia, contarla en tercera persona y darle el protagonismo a los tres chicos, aunque también lo tuve que alternar con los asesinos”.

Alternando ambos puntos de vista, completamente contrapuestos, consigue la creación de “un mosaico de la emigración de aquella época y de la situación del conflicto de los etarras”, reseña el autor.


Otra de las claves fue llegar al punto final de la historia, la trágica muerte de los tres chicos y cómo recrear de algún modo lo que sentían.

Con lo que sabía de ellos, por los relatos de la familia, más los relatos policiales y de exmiembros de la banda terrorista, más sus propios conocimientos del contexto histórico de esa época, entra en juego la vertiente de escritor de Ortega, con la que se adentra en el interior de estos personajes para dotar a esos instantes finales de la vida que se desconoce de ellos. “Con todo lo adquirido puedo imaginar lo que ellos sienten al morir y reflejarlo en el libro, una pequeña parte de ficción” a una historia real, con la que finalizar la misma.

Sobre el autor
Adolfo García Ortega nace en Valladolid, pero se muda a Madrid en los años 70, cuyo contexto político y social va labrando su personalidad.

A lo largo de más de cuatro décadas, Ortega ha ido combinando trabajos relacionados con sus estudios, Filología Hispánica, y también francesa; ha trabajado también como articulista en diversos diarios como El País o La Vanguardia; ha llevado las riendas de la editorial Seix Barral; y ha sido también asesor del Ministerio de Cultura entre el 88 y el 95.


Al mismo tiempo ha cultivado su faceta de escritor: novelas, ensayos, poemarios, relatos e incluso traducciones, desde el francés.


Con “Una tumba en el aire” Ortega ha ganado el premio Málaga de Novela 2018, que se suma a su extenso palmarés. l

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