viernes 23/10/20

La lluvia respeta el dolor por el final del Carnaval en el entierro de la Sardina

A Coruña despidió su Entroido en un más que desapacible Miércoles de Ceniza en el que la Sardina partió de nuevo hacia el mar y el dios Momo bajó de su altar del Obelisco para arder entre las llamas en la playa de San Amaro. El espíritu carnavalesco coruñés mantuvo en marcha las actividades previstas pese al mal tiempo

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Y el cielo coruñés lloró. Lloró de pena porque el Carnaval llegó a su final. En un Miércoles de Ceniza más gris que nunca, fueron muchos los coruñeses los que espantaron los miedos al agua y se echaron a la calle para acompañar en su cortejo fúnebre a doña Sardina y al dios Momo, que dijeron así adiós a otro año de diversión de entroido. Y cuando todo iba a acabar, dejó de caer agua.

Del Art T Café de Santo Tomás en el que permaneció en velorio la Sardina desde el pasado viernes, la patrona partió para su entierro recorriendo las calles más emblemáticas y carnavalescas de Monte Alto. Si el martes eran escenario de jolgorio y luz, ayer el luto se apoderaba de la calle de la Torre o de la avenida de Hércules al paso de la comitiva fúnebre que entre lágrimas y desgarradores llantos seguían a la Sardina camino de su entierro acuático.

De camino hacia ella se puso también el dios Momo, depuesto de su trono solo cinco días después de subir a él. La imagen que este año honra a los personajes más típicos del Carnaval choqueiro (César, Finito, Palau, Fina Lesta...) navegó en su barco con cachola en proa por las calles mojadas de la ciudad con destino a la playa de San Amaro.

Despedida en San Amaro
En el arenal, una hora después de salir de sus respectivas últimas moradas, se reunieron el dios Momo y doña Sardina para recibir el último responso entre los plañidos de los amantes del Carnaval coruñés que con sus mejores galas luctuosas se despidieron de sus grandes símbolos carnavalescos.

Y mientras los asistentes al funeral se secaban las lágrimas sobre la arena armados con un buen puñado de pañuelos, el dios Momo ardió entre las llamas y la Sardina de cuerpo presente regresó al mar entre una tristeza pública que solo encontró consuelo al saber que el próximo año ambos regresarán para traer lo mejor del Carnaval.

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