viernes 03.07.2020

Nissan amenaza 25.000 empleos en Barcelona con su cierre en diciembre

La planta automovilística tiene 3.200 operarios y da trabajo indirecto a más de 20.000 en la zona
Trabajadores protestan ante la planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona | David Zorrakino (efe)
Trabajadores protestan ante la planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona | David Zorrakino (efe)

El cierre de las plantas de Nissan en Barcelona, oficializado ayer, deja sin empleo a 3.200 trabajadores directos y amenaza a 20.000 más, un golpe duro para la industria que ha unido a los gobiernos central y catalán en la búsqueda de salidas y en las críticas a la firma automovilística nipona. 

Cumpliéndose los peores augurios, el consejero delegado de Nissan, Makoto Uchida, anunciódesde Japón la intención de cerrar los tres centros en Barcelona –Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca– a finales de diciembre de este año, mientras que se mantienen las plantas en Ávila (430 empleados) y Cantabria (535). 

El presidente de Nissan Europa, Gianluca de Ficchy, comunicó a los sindicatos que se ha tomado esta decisión al no ver “ninguna solución viable de futuro” para estas instalaciones, que han ido perdiendo modelos en los últimos años, dejando Zona Franca a un 20% de su capacidad máxima. 

El cierre afectará a la Zona Franca (fábrica de furgonetas), Montcada (estampaciones) y Sant Andreu (suspensiones y bastidores), así como a los centros de I+D, recambios, distribución y compras, también en la Zona Franca, áreas que suman unos 3.000 trabajadores. El impacto sobre el empleo será, sin embargo, mucho mayor, ya que se calcula que otros 20.000 empleos indirectos, según la Generalitat de Cataluña, dependen de estas plantas, incluyendo proveedores y subcontratas de un sector clave en la región, ya que representa el 10% del producto interior bruto (PIB) y en las fábricas catalanas se producen uno de cada cinco vehículos ensamblados en España. 

En este contexto, el secretario de Industria, Raúl Blanco, lamentó el “ataque al corazón industrial de Cataluña” que supone este cierre e insistió en que el Gobierno trabajará para revertir la actual situación, tres advertir de nuevo a Nissan que irse de Barcelona le puede costar más de 1.000 millones de euros. 

El Govern catalán también rechazó los planteamientos de Nissan y, mientras la consellera Ángels Chacón (Empresa) hablaba de “deslealtad” e incluso acusaba a la firma de “reírse de nosotros”, el vicepresidente Pere Aragonès avisó de que la empresa “deberá asumir responsabilidades”.  El presidente de la Generalitat, Quim Torra, anunció que hará todo lo que esté en sus manos para evitar el cierre y apeló al Gobierno a sumar esfuerzos.

Comentarios