lunes 3/8/20

La pandemia destruye un millón de empleos en el peor trimestre de la serie histórica

El INE señala que el grueso del aumento del paro se dio  sobre todo en el sector privado y en el empleo temporal
Hosteleros de Murcia protestan con carteles de “se vende” ante el cierre por el confinamiento obligatorio | marcial guillén
Hosteleros de Murcia protestan con carteles de “se vende” ante el cierre por el confinamiento obligatorio | marcial guillén

El paro subió en 55.000 personas en el segundo trimestre del año, lo que supone un 1,6% más que en el trimestre anterior, y la ocupación disminuyó en 1.074.000 puestos de trabajo (-5,4%), su mayor retroceso de la serie histórica, iniciada en 1976, reflejando así el impacto de la crisis sanitaria por el coronavirus y del estado de alarma, que afectó prácticamente a todo el periodo de abril-junio.

El dato de paro registrado durante estos meses es el peor en un segundo trimestre desde 2012, cuando el desempleo subió en 63.100 personas, mientras que el descenso de la ocupación superó todos los registros históricos de la EPA, incluidos los de 2008.

Según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el grueso de esta destrucción de empleo fue en el sector privado, fundamentalmente en los servicios con 816.900 ocupados menos, y en el empleo temporal, con 671.900 empleos temporales destruidos en el trimestre, tres de cada cuatro.

Al finalizar junio, el número de parados se situó en 3.368.000, su mayor cifra desde el segundo trimestre de 2018, mientras el número de ocupados bajó hasta 18.607.200, el menor desde el primer trimestre de 2017.

La tasa de paro, por su parte, escaló nueve décimas, hasta el 15,33%, la más elevada desde el primer trimestre de 2018.

La estadística recuerda que en el más de un millón de empleos perdidos entre abril y junio no se incluye a los afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) de suspensión de contrato, ya que la metodología EPA los considera ocupados.

En cambio, la suspensión o la reducción de jornada de los trabajadores afectados por un ERTE, junto con la influencia de otros tipos de ausencias al trabajo, sí tuvo reflejo en las horas efectivas de trabajo realizadas, que disminuyeron un 22,5% respecto al primer trimestre del año.

Con ello, el número de ocupados que efectivamente trabajó entre los meses de abril y junio fue de 13.901.000  personas, el equivalente a poco más de un tercio de la población de 16 y más años.

En cuanto al aumento del paro en 55.000 personas entre abril y junio, el INE señala que no todos los que perdieron su empleo pasaron a clasificarse como parados, pues una parte considerable se consideran inactivos.

Esto explica el significativo aumento de los inactivos durante el segundo trimestre, con 1.062.800 personas más, máximo de la serie. Así, el total de inactivos alcanzó a cierre de junio la cifra de 17.588.700 personas, la más elevada desde 1976.

Este incremento se debe fundamentalmente a que el confinamiento y el cierre de empresas impidió a 1.628.500 personas buscar empleo, cifra que supone un aumento de 843.000 personas respecto al trimestre anterior.

En términos desestacionalizados, la ocupación registró un descenso trimestral del 6,7%, la mayor caída de la serie, en tanto que el paro subió algo más de un 6%. No subía tanto desde el 2009.

Por su parte, la tasa de actividad bajó más de 2,6 puntos en el segundo trimestre, hasta el 55,54%, la menor desde el primer trimestre de 2003, tras registrar el número de activos un descenso histórico de 1.019.000 personas (-4,4% respecto al trimestre anterior). De esta forma, el número de activos, 21.975.200, marcó mínimos de 14 años.

La subida del paro afectó exclusivamente a los varones, ya que el desempleo femenino bajó en 47.900 mujeres (-2,7%), frente a un repunte del paro masculino de 102.900 hombres (+6,6%).

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