martes 27/10/20

Los vecinos denuncian que la calle Vista acoge ahora el botellón de la ciudad

Aseguran que en los últimos años no ha dejado de crecer la afluencia de jóvenes hasta altas horas de la madrugada

Los jóvenes se agolpan a la entrada de los locales con la bebida en la mano, aprovechando la música
Los jóvenes se agolpan a la entrada de los locales con la bebida en la mano, aprovechando la música

Los insomnes que pasen de madrugada por los jardines de Méndez Núñez se pueden sorprender de encontrarlos medio vacío durante el fin de semana, en vez de lleno a rebosar de jóvenes amantes de la litrona. Pero el presidente de la asociación de vecinos del Orzán, José Luis Méndez, puede explicar este fenómeno:  “El verdadero botellón de la ciudad está en la calle Vista”. La pequeña vía que discurre paralela a San Andrés se ha convertido en el último refugio de la fiesta callejera, para disgusto de los residentes, a los que el alboroto impide conciliar el sueño durante los fines de semana.

Según Méndez, el problema lleva mucho tiempo gestándose: “Yo llevo con el tema de los pubs y los ruidos desde hace tres años.Desde que empecé –en la asociación– estoy con los vecinos que protestan”. En el caso de la calle Vista, hace cinco o seis años que empezó y “la cosa va a más”. El representante vecinal explica que el problema no se limita a los fines de semana sino que a los jóvenes sedientos de fiestas y alcohol se les encuentra cinco días a la semana: “Los miércoles, los del Erasmus; los jueves, los universitarios, y los viernes y sábados, los coruñeses de siempre”.

La gente se concentra a partir de las doce y media, una o dos, y a partir de que va saliendo de la calle de la Estrella o sale de casa, hasta las cuatro y media y cinco de la mañana. En algunos tramos de la calle Vista, la aglomeración de gente llega a bloquear por completo la circulación. Según Méndez, si van allí es porque hay tres bares que funcionan hasta altas horas de la mañana y no mantienen el horario establecido. Con las puertas abiertas y la música saliendo, los jóvenes llegan con bolsas de supermercado repletas de alcohol y toman asiento en las entradas de los portales. 

Es más popular que los jardines de Méndez Núñez precisamente porque hay menos espacio: “La gente se concentra porque es una calle estrechita, no da el viento y es muy acogedor. Están mucho mejor allí que en los jardines”.

El problema es que la estrechez de la vía también tiene consecuencias acústicas que relata el representante vecinal:

“Como se reúnan una docena de personas cantando alto, retumban las paredes”.

Nadie los sabe mejor que los vecinos que residen en la zona y que tienen la desgracia de escuchar el escándalo noche tras noche.

“Cualquiera se sorprendería”, asegura Méndez, que relata que en una casa nueva de cuarenta pisos, que tiene la entrada en San Andrés, pero los dormitorios dan a la calle Vista, la situación les ha obligado a tomar medidas extremas: “Un matrimonio ha tenido que sacar la cama y colocarla en medio del piso”.  
Residuos 

Según Méndez, habría mucha más gente viviendo en edificios de esa calle si no fuera por el ruido. Los que compraron su casa aquí es porque pasaron a medianoche y dijeron “no es para tanto” pero “es que la gente empieza a venir a partir de las doce y media o la una”. Cuando acaban, a altas horas de la madrugada, es el turno de los servicios municipales de limpieza, que tienen que recoger los residuos derivados de la francachela nocturna. 

“Forman montones con bolsas, latas y botellas rotas”, asegura Méndez que denuncia que, aparte de recoger la basura, el Ayuntamiento no está tomando medidas para proteger el descanso de los coruñeses. “No está haciendo nada, porque no tienen sensibilidad para ayudar a los vecinos”, insiste. Él considera que asegurarse de que los locales cumplan con el horario estipulado de cierre bastaría para poner un tapón a tanta botella.

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