El rápido avance del fuego mantiene en vilo a la comarca de O Barbanza

Un vecino que colaboró en las tareas de extinción | brais lorenzo- efe

Más de mil quinientas hectáreas de monte quemado es, por el momento, el balance que deja el incendio originado en Cures (Boiro), que se extendió a los municipios de Ribeira y A Pobra do Caramiñal. Unas llamas que mantienen en vilo a toda la comarca de O Barbanza y que obligaron a desalojar a unas 700 personas durante la noche del viernes al sábado.


La mayor parte de los desalojados se hospedaban en un camping, por lo que fueron acogidos en polideportivos municipales de Ribeira, en A Fieiteira y en Palmeira. El fuego llegó a alcanzar a ocho “roulottes” de este establecimiento. También en A Pobra el incedio cercó varios locales hosteleros en el muro de Entrerríos, entre ellos unas cabañas y una casa rural. Trece personas tuvieron que ser desalojadas y se fueron para un hotel y para el polideportivo de A Tomada. Están siendo atendidas por Protección Civil y por Cruz Roja hasta que puedan regresar a sus hogares.


La superficie quemada por el incendio prácticamente se triplicó entre el último parte de la Consellería de Medio Rural en la tarde del viernes y el segundo del sábado, cuando fueron 1.200 las hectáreas cuantificadas. Finalmente, ya por la tarde ascendía el balance hasta las dos mil. Donde se fue calmando algo la situación fue en Boiro, precisamente donde se inició el incendio y donde no hubo que desalojar a nadie.


La rapidez con la que se propaga el fuego en los montes barbanzanos es lo que más llama la atención. Y es que en solo unas horas, se quemaron tantas hectáreas como la totalidad de las que ardieron entre Saiar y Cea.


El incendio obligó a cortar los accesos a las piscinas naturales del Río Pedras y a los miradores de A Curota, donde se instaló un punto de vigilancia para una detección temprana de fuego.


Amplio dispositivo

El fuego incluso llegó a cercar al Hospital do Barbanza, aunque la actuación de los medios allí presentes impidió que fuese a más. Ahora, será la investigación la que determine la causa de tamaño incendio, aunque todo apunta a la mano del hombre. Vecinos con sus tractores y a calderazo limpio salieron a enfriar las zonas en las que menos medios había y a colaborar con el dispositivo montado, del que forman parte, entre otros, 87 brigadas, trece aviones, doce helicópteros y la UME. También los Bomberos del Consorcio Provincial Contraincendios, con veinte efectivos a pie de monte. Los alcaldes de las localidades afectadas, Manuel Ruiz (Ribeira), José Ramón Romero (Boiro) y Xosé Lois Piñeiro (A Pobra) siguieron muy atentos a la evolución del fuego desde las zonas afectadas, mientras que diputado provincial responsable del área de Emerxencias, Blas García, se desplazó ayer a la mañana al Puerto de Mando Avanzado, situado en Ribeira, y destacó la “colaboración” entre administraciones. El fuego, todavía no se da por controlado. A última hora de ayer, y con dos mil hectáreas de monte calcinadas, la Consellería de Medio Rural mantenía la situación dos como medida preventiva. También la preocupación llegó a O Grove, con un incendio en O Piñeirón registrado sobre las ocho de la tarde y en las inmediaciones de un camping que, al cierre de esta edición, no se había visto afectado.

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