domingo 25/10/20

El 2015 trae para A Illa su mayoría de edad, un nuevo regidor y un ascenso de categoría

El Ayuntamiento de A Illa de Arousa ya es mayor de edad. Este primero de enero se cumplieron 18 años de la entrada en vigor del decreto de Segregación que marcó.

En 1997 A Illa se convertía en el municipio más joven y el único de naturaleza insular
En 1997 A Illa se convertía en el municipio más joven y el único de naturaleza insular

El Ayuntamiento de A Illa de Arousa ya es mayor de edad. Este primero de enero se cumplieron 18 años de la entrada en vigor del decreto de Segregación que marcó su separación efectiva de Vilanova, pasando el territorio insular de ser una parroquia a ostentar el rango de concello independiente.
Grandes cambios se concentran en este joven 2015 para el que fuera también el benjamín de los municipios españoles, nacido en aquel enero de 1997. Porque la confluencia de efemérides en este año que comienza parece trazado por una pluma manejada con mayor conciencia que la del propio azar: El año en que simbólicamente A Illa celebra sus 18 primaveras cambiará por primera vez de categoría y dejará al que podría considerarse como su regente durante los cuatro mandatos que separaron al municipio de su mayoría de edad.
El actual alcalde, Manuel Vázquez, fue el primer regidor electo en el Concello de A Illa, cargo que revalidó durante cuatro legislaturas pero al que pondrá punto y a parte en mayo, tras confirmar esta misma semana que no optará a la reelección para un quinto mandato. Pase lo que pase en las urnas en primavera, A Illa estrenará alcalde. O alcaldesa. Y habrá que hacer reformas en el Concello.
Al menos porque la mesa de sesiones plenarias sentará tras de si, por primera vez, a trece y no once concejales, como corresponde a los municipios de más de 5.000 habitantes, un título que se escapó de entre los dedos en los pasados comicios municipales de 2011, cuando el recuento oficial de habitantes marcaba justamente 5.000 residentes y la localidad se quedó a uno, a un solo vecino, del cambio de categoría. Aunque quizás el triunfo no sería ahora tan genuinamente isleño sin haber pasado entonces por una singularidad cuantitativa como aquella que ofreció el padrón.
El aumento en el número de concejales no será simplemente un hecho simbólico, sino que cambiará la forma en que los votos de los isleños se traducen en representatividad, lo que determina, en suma, quién podrá formar gobierno. Los partidos hacen cuentas y miran atentos los sondeos, sin poder dejar de echar la vista atrás y preguntarse qué hubiera pasado en aquel 2011, cuando el PP aventajó en unos cuantos votos al PSOE, empatando, no obstante, en el reparto de la representatividad que ofrecía una tarta limitada a once concejales.
Con todo, y más allá de la matemática electoral, el nuevo escalafón al que asciende A Illa en el reconocimiento municipal permitirá a las arcas públicas disponer de más ingresos procedentes de los tributos del Estado, lo que hará posible, a su vez, aumentar la inversión en los presupuestos.

de lindes y decretos
El actual Concello de A Illa de Arousa nacía oficialmente el 1 de enero de 1997, con la entrada en vigor de un decreto de Segregación que se había publicado meses antes, en noviembre de 1996, en el Diario Oficial de Galicia.
Con ello culminaban unos intensos años de labor política para sacar adelante la vieja reclamación de autogobierno local, que trajo no pocos quebraderos de cabeza, rupturas y alianzas políticas, informes para justificar la viabilidad de la aspiración y años de trabajo y esfuerzo, que a partir de aquel enero hace ahora 18 años se tradujeron, justamente, en más y más trabajo para afianzar lo conseguido... Partiendo de la nada. Porque por haber no había ni Casa Consistorial, ni gobierno.
Así que lo primero fue impulsar una gestora, que tomó las riendas del flamante municipio hasta la convocatoria de elecciones en 1999, cuando las urnas respaldaron la apuesta del PSOE por un joven e inexperto en política que habría de revalidar la Alcaldía durante los siguientes 16 años: “A primeira lexislatura foi durísima porque todo era novo para min e non había infraestrutura ningunha”, habría de declarar tres lustros después aquel recién elegido alcalde, Manuel Vázquez, el día en que anunció su marcha, esta misma semana.
Atrás queda también un decreto quizás menos popular que el de la Segregación de 1997, el que supuso la reformulación de los parámetros establecidos para fijar los límites y lindes del nuevo municipio. El texto publicado en el 96, en su artículo 2, decía lo que sigue: “El territorio del nuevo municipio que se constituye es el que corresponde, en la actualidad, a la parroquia de San Xulián de Arousa, que coincide con la superficie de A Illa de Arousa”. Fue una fórmula válida en su día, pero tras su entrada en vigor, aparecen algunos problemas de interpretación: ¿Dónde terminan y empiezan a A Illa y Vilanova cuando uno transita por el puente que los une? Es más: ¿Quién se hace cargo de la infraestructura?
El todavía alcalde recordaba estos días aquella etapa: “Nós queriamos toda a ponte”, pero el Instituto Geográfico Nacional  (IGN) emitió un informe en 2001 que habría de sentar las bases del nuevo decreto para delimitar las lindes isleñas: “Que el límite de los citados términos municipales se sitúa en el centro geométrico del puente que une ambos municipios”.
El texto se publicó en el Diario Oficial de Galicia, finalmente, en el año 2005, incluyendo, además de la adenda sobre el puente, otro fleco pendiente: La titularidad de Xidoiros-O Areoso en favor de A Illa.  
Y de paso, evoca ahora con cierta sana malicia el regidor, recordando lo dictado en los informes por el IGN: Que “el término de A Illa de Arousa debe estar constituido por el conjunto de tierras emergentes que integran el archipiélago correspondiente, criterio que tiene como base no sólo la proximidad de las citadas tierras sino también consideraciones de carácter geográfico y de futuros servicios que pudiesen establecerse”, lo que en la práctica daría pie para que A Illa pudiese reclamar como suyas todas las islas e islotes de la Ría que lleva su apellido, la de Arousa. Pero esa ya sería otra historia.

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