martes 22/9/20

Cambados se manifiesta por las vejaciones a una mujer trans: “No podía consentir más insultos”

Sara Aguado trabaja de barrendera y se negó a limpiar la terraza de un bar, lo que terminó en una agresión verbal 
Sara Aguado en el paseo marítimo de Cambados | mónica ferreirós
Sara Aguado en el paseo marítimo de Cambados | mónica ferreirós

La historia de Sara Aguado es tristemente manida. Mujer transexual juzgada por la sociedad: risas a su paso, insultos, miradas  reprobatorias, enormes dificultades para encontrar empleo, discriminación... Pero por muchas veces que se cuente la historia, que se visibilicen sus problemas, el final es el mismo: persiste el prejuicio que les impide vivir alegremente. Es tan sencillo como ver a la persona y no al cuerpo, pero no pasa. “Valora mi trabajo, no cómo me vista. Aún por encima de que hemos nacido en un cuerpo de hombre, que no nos pertenece, nos señalan con el dedo. Soy una chica”, reivindica la propia Aguado. Y es que hace tres semanas vivió un episodio que ha llevado a la asociación Nós Mesmas, a la que pertenece, a convocar una manifestación de repulsa para el día 19, a las siete de la tarde con salida de la Praza do Concello.

Lo sucedido también es lo mismo de siempre: una disputa acaba en vejaciones relacionadas con su identidad de género. Aguado trabaja de barrendera para el Concello y hace tres semanas tuvo que denunciar una agresión verbal por parte de la camarera de un bar de su ruta. Cuenta que todo empezó cuando se negó a limpiar la zona de la terraza: “Al principio lo hacía como favor pero luego ya por narices que tenía que hacerlo porque para eso me pagaban, me decían groseramente. Le expliqué al dueño que no era mi trabajo, que según la ordenanza los locales están obligados a limpiar cuando recogen”. Pero el asunto acabó en “insultos homófobos como maricón de mierda, travestido...”, relata. 

Esa fue la gota que colmó el vaso tras una semana de aguante. “Una camarera ya se pasó de castaño oscuro cuando iba por allí con una amiga y le avisé de que iba a llamar a la Policía Local. No podía consentir más insultos”. 

Denuncia archivada
Hasta el lugar se desplazó una patrulla y agentes de la Guardia Civil, y Sara interpuso la correspondiente denuncia pero aquí también se repite la historia: ha sido archivada. “La resolución da a entender que solo son insultos y no hay delito. Vamos, que me pueden insultar todo lo que les dé la gana. Parece mentira, la justicia está ciega”, se lamenta. Con todo, ha puesto el asunto en manos de las abogadas de la asociación para recurrir porque precisamente Nós Mesmas denuncia una “desprotección a nivel legal” de las personas transexuales ante las “constantes agresións e discriminacións” que sufren.

En resumidas cuentas,  “todavía hay gente que no entiende, que somos personas y nos desprecia”. Y a esta agresión verbal que ha sufrido se suman vivencias cotidianas que sobrelleva como puede. “Gente que te dice que guapo vas partiéndose de risa, solo por fastidiar, hasta niños, que ya en los colegios se les debería concienciar y también a los padres”. 

“Cuesta muchísimo trabajar”
Todo esto sin contar la discriminación laboral –otra historia manida–. De hecho, ha perdido empleos por estar atrapada en su cuerpo y llegó a Cambados para trabajar como parte del programa Risga, “con una mano delante y otra detrás, sin nadie que te ayude. Cuesta muchísimo y llegas a no tener pan que llevarte a la boca”. Por suerte, Sara, natural de Palencia, ha hecho alguna amiga y habla maravillas del apoyo dado por la alcaldesa, Fátima Abal. Pero la realidad es que la historia se repite y el final siempre es el mismo.

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