Una familia de O Grove denuncia en la Guardia Civil a dos menores por acoso escolar a su hijo en el Monte da Vila

Vista del cuartel de la Guardia Civil de Cambados donde la familia de O Grove interpuso la denuncia | mónica ferreirós

María es el nombre ficticio de la madre de un niño de 14 años estudiante del IES Monte da Vila que la semana pasada interpuso una denuncia ante la Guardia Civil contra dos de sus compañeros de clase. Sabe de la gravedad de dar este paso, pero actúa llevada por la desesperación porque cuenta que su hijo es víctima de acoso escolar y aunque solo tiene buenas palabras para el centro, que “está haciendo todo lo que puede, ya no sé en qué puerta petar para parar todo esto”. Agresiones, empujones, insultos como “chivato” o “burro”, no dejarle hablar en clase al grito de “cállate” y la manipulación del ordenador de estudios son algunos de los episodios que viene sufriendo desde el curso pasado, cuando todo parecía una “cosa de críos”.


La grovense relata que antes dar el salto al instituto, en el colegio de Primaria, había detectado que existían rencillas con un compañero, pero “no le dabas importancia porque pensabas que eran cosas de críos”. Pero el año pasado se “agravó tremendamente” hasta el punto de llegar a las agresiones físicas. De hecho, se dio cuenta de la gravedad del problema porque “le dejó marcado un anillo que llevaba en el cuerpo a puñetazos”, relata. Porque Ernesto –nombre ficticio– callaba, pero nunca quería ir a clase: “Siempre tenía algo. Le dolía la cabeza, la barriga... y cuando conseguíamos que fuera, a las dos horas me llamaban para que fuera a buscarlo porque decía que no se encontraba bien y ahí fuimos atando cabos hasta darnos cuenta de que no era algo puntual, lo estaban acosando”, cuenta la madre.


Actuación del instituto

María explica que el instituto abrió un expediente por acoso escolar contra ese menor, pero se cambió de centro y, de hecho, con su ausencia parecía volver la calma, pero no fue así. Ante la Policía Judicial de Cambados denunció que las agresiones volvieron solo tres semanas después de empezar este curso.


El centro, del que este diario intentó recabar infructuosamente su versión, incluso dio charlas sobre bullying e informó al resto de la clase de que Ernesto es hemofílico y que los golpes pueden provocarle serios problemas de salud, pero no resultó.


“Me hizo explotar”

Según su progenitora, la semana pasada “tuve que llevarlo a rastras a clase, no dejaba de llorar” y a las puertas del centro, tras presionarlo, le confesó que habían vuelto los golpes. Más concretamente, patadas en los genitales, así que María decidió denunciar a los dos menores que considera autores de estos últimos episodios, pero cree que hay más. Cuenta que llegó a hablar con los padres de otros niños y con uno de ellos, que le reconoció los hechos e incluso pidió un perdón que recibió sincero porque la grovense asegura que siempre ha intentado llevar esto “por las buenas, porque al final están en edad de rectificar, pero lo de la semana pasada me hizo explotar, hasta perdí los papeles con la jefa de estudios, no te voy a mentir, pero si yo me encuentro así, imagínate mi hijo”, confiesa.


Ante todo esto, Ernesto ha ido “haciéndose más pequeñito, ya ni quiere salir a la calle”, aunque solo han detectado las agresiones en el centro, aprovechando los cambios de clases y los recreos. María cuenta que le pide “a gritos” que le cambie de instituto y, aunque al principio se resistía e incluso le emplazaba a defenderse, ahora se lo está pensando: “No era partidaria. ¿Por qué se tiene que ir la víctima? Pero es que casi no va a clase, este curso lo tiene perdido y quiero que estudie y que para él no sea un terror”.


La grovense también explica que ha acudido a los medios porque “quiero darle voz a un tipo de problema que se silencia, para que se mejoren los protocolos porque veo que no es efectivo. Ya no sé en qué puerta petar para parar esto”. En su opinión, la prueba está en que Ernesto volvió a ser agredido esta misma semana, después de acudir a la Guardia Civil: “Ya ves, con la denuncia puesta aún se atreven”. Asimismo pretende que la sociedad en general tome conciencia: “¿Qué estamos haciendo mal como padres para llegar a esto? Y me incluyo”, declaró.

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