miércoles 13.11.2019

El gerente de la Valle-Inclán se irá en un mes pero dice que el centro seguirá

La incertidumbre crece entre las familias y los empleados ante un posible desalojo el 30 de noviembre
Una concentración ante la residencia, en febrero, para apoyar el mantenimiento del servicio | m. ferreirós
Una concentración ante la residencia, en febrero, para apoyar el mantenimiento del servicio | m. ferreirós

El gerente de la residencia Valle-Inclán de Vilanova, Enrique Martínez, indicó ayer que abandonará la gestión del geriátrico el próximo 30 de noviembre. En todo caso, preguntado sobre el particular, reafirmó que el centro seguirá prestando servicio, que será con otra dirección, aunque quién y cómo asumirá esa labor es una cuestión que todavía estaría en valoración. 

La fecha de su anunciada salida coincide con la que varios familiares de usuarios conocieron en los últimos días como posible clausura del centro, ya que ayer mismo más afectados en contacto con esta redacción aseguraban que habían recibido llamadas desde el geriátrico indicándoles que debían buscar alternativas ante el cierre de la residencia el próximo mes. No obstante, la gerencia respondía ayer negando este extremo, afirmando que no se clausura y que a finales de noviembre, lo que ocurrirá, además de la salida de Martínez, son importantes obras de mejora del edificio, ante el deterioro típico de un inmueble de varias décadas de edad. 

El gerente declinó ayer adelantar detalles sobre el alcance de estas, comprometiendo un próximo anuncio explicándolas. Sí dijo que las actuaciones obligarían a reubicar a los usuarios de mayor grado de dependencia, unos “49 o 50” del total de “78” mayores que actualmente son atendidos en el centro.
Insistió, por tanto, en que lo que habrá son obras y traslados temporales, pero no un cierre, ya que este implicaría un procedimiento administrativo ante la Xunta, que no se ha dado. 

La misma Consellería de Política Social, de hecho, se sorprendía esta semana de esas comunicaciones a familiares, asegurando que la voluntad política es la de continuar con la residencia en marcha y seguir trabajando para encontrar una posible vía de legalización de los permisos, después del largo conflicto empresarial. 

El propio gerente valoraba positivamente la atención y buen hacer de la administración autonómica en los últimos tiempos.

Incertidumbre
Pese a todo, la incertidumbre crece. Esta semana no fue posible hablar directamente con trabajadores o con sus representantes, pero fuentes próximas confirmaban ayer que el pasado viernes hubo una asamblea en la empresa en la que se habría expuesto a la plantilla la voluntad de clausurar el local en la fecha ya señalada. La misma que varias familias manejaban y por la que alguna de ellas, incluso, ya habría elegido nuevo centro para reubicar a sus mayores.

El gerente negó tajante el cierre y reiteró que el compromiso es el de que la atención se garantizará a pesar de su marcha, ya que “hay muchas personas válidas” para tomar las riendas. Y el de que los trasladados serían únicamente temporales durante el tiempo en que dure la obra.

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