viernes 20.09.2019

María del Carmen Vilavedra, galardonada con la Cebola de Ouro

María del Carmen Vilavedra, galardonada con la Cebola de Ouro | cedida
María del Carmen Vilavedra, galardonada con la Cebola de Ouro | cedida

Maria del Carmen Vilavedra Gonzalez, vecina de Sanxenxo, será  una de las galardonadas con la Cebola de Ouro el próximo miércoles 4 de septiembre coincidiendo con la celebración de Santa Rosalía. Conocida en el municipio como “Nenucha” es la mayor de once hermanos. “Mi madre se dedicaba a traer hijos al mundo y yo a ayudarle a criarlos, la mayor y para más inri mujer, no me quedó otra que ayudar en casa”, recuerda. Entre violines, guitarras y alguna escapada a la playa transcurrió su infancia. “Aparte de trabajar en casa también me tocó trabajar fuera porque también vivían con nosotros mis abuelas, así que al final éramos 16 personas. Fui a tirar por los carros de la sal que venían en barco, a descargar teja ...”, explica.

En el baile conoció “al hombre de mi vida, con el que me casé y formamos una familia y tuvimos cinco hermosos hijos que con mucho esfuerzo sacamos adelante con ayuda de mis padres y mis suegros. Mi marido no quiso seguir navegando y buscó trabajo en tierra porque ver crecer a los hijos y el no estar en casa no lo llevaba muy bien, así que poco a poco hicimos nuestra casa y luego yo me embarqué en el negocio de un puesto de pescado congelado en la plaza de Sanxenxo”.

Con apenas 58 años enviudó y con todos los hijos fuera de casa a “Nenucha” se le hacían eternos los días, así que empezaron a hablar de que en Sanxenxo hacía falta algo para que la gente del pueblo pudiesen jugar unas partidas de cartas, charlar, bailar y pasar la tarde. Y así se inauguró en la calle Progreso el Club de Jubilados de Sanxenxo. “Fui una de las primeras socias junto con mi madre. Durante la semana estábamos el grupo de siempre y durante la semana nos turnábamos para abrir y cerrar el local, allí pasé muchas y buenas tardes en compañía de todos ellos”

En 2004 cambiaron el local porque  eran muchos sociosse les hacía pequeño, y se trasladaron al actual de la Avenida Luis Rocafort. “La verdad es que me quedaba bien lejos para ir caminando, pero poco a poco iba tarde tras tarde y de paso hacía un poco de ejercicio”, recuerda.

Ahora, “Nenucha” reconoce que los años non pasan en “en balde” se va tirando del freno, ya solo jugamos a las cartas, pero las risas nunca se pierden y a día de hoy, después de estar casi un mes en Montecelo, sólo le pedía a dios que me dejase celebrar mis 90 años en mi casiña en compañía de mis hijos y familia y poder asistir a las fiestas de San Ginés y Santa Rosalía como años atrás”. 

La galardonada este año con la Cebola de Ouro también formó parte del coro del club de jubilados y por Corpus hacían las alfombras. “Pasábamos cerca de un mes recogiendo flores y desmenuzándolas para llegar el día señalado y engalanar el pueblo de preciosas alfombras de colores, la nuestra fue siempre sencilla pero muy bonita”, recuerda.

El Carnaval es otra de las épocas preferidas por María del Carmen Vilavedra. “Celebrábamos el carnaval por todo lo alto, nos disfrazábamos para ir en el desfile que organizaba el Concello y yo la primera junto con mis amigas Eruca y Sefa, porque era una cosa que nos encantaba”, señaló.
“También participé en la escuela de memoria, en los cursos de piscina y gimnasia que nos ponía el Ayuntamiento. Yo iba a todo porque me lo pasaba muy bien y siempre llegaba a casa contando alguna anécdota”, dice. Nenuca.

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