domingo 20/9/20

Los supervivientes del naufragio del Sin Querer Dos demandan al armador por despido improcedente

Quieren que se les reconozca la antigüedad “real” en la empresa para optar a las cuantías que les corresponderían.

Imagen de archivo de supervivientes del cerquero a tierra tras ser rescatados por barcos que estaban en la zona | cedida
Imagen de archivo de supervivientes del cerquero a tierra tras ser rescatados por barcos que estaban en la zona | cedida

Tripulantes supervivientes del naufragio del Sin Querer Dos han demandado por despido improcedente al armador del barco con el objetivo, según defienden, de que se le reconozcan las cuantías correspondientes a los años “reales” de vinculación con la empresa y poder acceder a las indemnizaciones que le correspondan.

Fuentes conocedoras del caso señalan que en circunstancias como las vividas por estos marineros suele procederse con la iniciación de un Expediente de Regulación de Empleo extintivo o incluso temporal manteniendo la vinculación laboral. Esta forma de proceder posibilita, añaden, que los afectados puedan acceder a las indemnizaciones oportunas y a las prestaciones por desempleo. Sin embargo, en el caso de los seis tripulantes que se salvaron en el naufragio del cerquero, ocurrido el 19 de diciembre, únicamente se habría roto la relación contractual, abonándoles lo correspondiente a los últimos días de trabajo y los afectados no están de acuerdo.

Así las cosas, algunos han decidido acudir al Juzgado de lo Social para interponer sendas demandas por despido improcedente con el objetivo de que se le reconozca lo que consideran las antigüedades “reales”, es decir, desde que empezaron a trabajar con este armador para reclamar los derechos que en este caso le asisten.

Investigación
Por otra parte, el Juzgado de Instrucción número 2 de Corcubión, que investiga el accidente, ha estimado la petición de las familias de las víctimas de personarse como acusación particular en la causa. De este modo, en los próximos días podrán conocer las actuaciones, declaraciones e informes técnicos realizados hasta la fecha y que obran en las diligencias abiertas para esclarecer las causas del siniestro. Los herederos del patrón, Manuel Serén, y los tripulantes Teófilo Rodríguez y Bernardo Padín, así como los del marinero cuyo cuerpo continúa desaparecido, Guillermo Casais, tomaron la decisión ante el “inexplicable silencio” de la compañía aseguradora, Murimar. Y es que según señaló hace unos días su abogado, Alberto Muñoz, la compañía debería estar dando cobertura “inmediata” a los daños y perjuicios ocasionados por el siniestro y “hacer frente a las responsabilidades económicas derivadas de una póliza que, supuestamente, fue suscrita entre la empresa armadora y la compañía aseguradora”.

A este respecto también explicó que, puestos en contacto con el armador por este asunto, les comunicó que la aseguradora no le deja hacer entrega de la póliza. Así las cosas, las familias se encuentran en una situación de “perplejidad e incertidumbre”.
En cuanto a las causas del naufragio, la comisión de investigación de accidentes marítimos prosigue con las pesquisas, aunque la hipótesis con más fuerza, según el testimonio ofrecido por los seis supervivientes que consiguieron ponerse a salvo en botes salvavidas y agarrándose previamente a maderos, es que se produjo un golpe de mar fatal.

Para conseguir información, Salvamento Marítimo realizó una inmersión y localizó el pecio cerca de Fisterra, en O Profundo, donde se produjo el naufragio. Eran sobre las dos de la tarde del 19 de diciembre y la tripulación regresaba a casa por Navidad tras faenar en el Cantábrico. La pérdida de cuatro vecinos de Cambados causó un hondo pesar en esta localidad y en Portonovo, donde tenía base.

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