viernes 18.10.2019

Campaña “saca brillo” a las pinturas de su iglesia, que datan del siglo XVI

Desde hace mes y medio se desarrollan en la iglesia de Santa Cristina de Campaña (Valga) trabajos de restauración de las pinturas murales que decoran la cabecera del templo .

Las pinturas murales antes de iniciarse la restauración
Las pinturas murales antes de iniciarse la restauración

Desde hace mes y medio se desarrollan en la iglesia de Santa Cristina de Campaña (Valga) trabajos de restauración de las pinturas murales que decoran la cabecera del templo y que constituyen “un conxunto artístico de incalculable valor”, destaca la empresa Esteo Técnica na Conservación e Restauración S.L., encargada de ejecutar las tareas para devolver el esplendor al fresco, originario del segundo cuarto del siglo XVI.
Las pinturas se descubrieron entre los años 1968 y 1969, durante unas obras en la iglesia parroquial. “Retiráronse os retablos e detrás do maior apareceron”, explica el sacerdote Manuel Míguez Lodeiros. Su estado era de “bastante deterioro” a consecuencia de las humedades, ya que la antigua cubierta del templo era de madera y favorecía las filtraciones de agua. Por eso, en el año 1991, se llevó a cabo una primera restauración en la que se invirtió más de un millón de pesetas y que corrió a cargo de las empresas CRC de Tui y la madrileña Murice. “Foi unha restauración moi leve, máis ben unha limpeza”, indica Charo López Díaz, restauradora de la compañía Esteo centrada desde hace semanas en la recuperación del conjunto pictórico de Campaña.
Aquel proyecto de los años 90 no logró frenar el desgaste del mural, también afectado por la polución al situarse el templo de Santa Cristina justo al lado de una carretera. “As pinturas evidencian un estado de conservación non aceptable”, concluye el  informe elaborado por Esteo. Manchas oscuras de diversa índole, suciedad superficial (en forma de polvo y grasa) sobre todo el fresco, desadherencia al soporte, brechas, fisuras, o falta de cohesión con levantamiento del sustrato y la policromía son algunos de los problemas de los que adolece el conjunto.
Charo López detalla algunas de las actuaciones que englobará la restauración, advirtiendo que se trata de “un traballo lento, que precisa tempo”. Además de la limpieza, que “xa fai que se vexan moitísimo mellor as cores”, se procederá a retirar los morteros antiguos, que “estropean a policromía” al aportar sales que acaban creando un velo blanquecino sobre las pinturas, desvirtuando completamente su aspecto. Estas sales pueden provocar, con el paso del tiempo, “que deixe de verse” el mural e incluso “a caída da pintura”. Por este mismo motivo se retiró también el cemento de la ventana emplazada en el centro del conjunto pictórico.
En las zonas más degradadas “nas que se ve a pedra”, los restauradores aplicarán mortero de cal hidráulica “para que quede todo liso e teña unha mellor visibilidade”. Algunos de estos puntos “reintegraranse con policromía para que non queden tan chamativos, porque o morteiro é de cor branca”, añade Charo López, que desde 1996 realiza trabajos de restauración en toda Galicia con la compañía Esteo, de la que también es socio el cambadés José Manuel Rey Aguiño, presidente de la Asociación de Profesionales y Empresas de Restauración de Galicia (CRG).

iniciativa vecinal
La restauración de las pinturas está impulsada por la Agrupación Veciñal de Santa Cristina de Campaña, integrada por feligreses y presidida por el párroco, Manuel Míguez. A través de este colectivo se ha gestionado la solicitud de ayudas para poder sufragar el coste del proyecto, que asciende a 15.178,40 euros. El Arzobispado de Santiago de Compostela, además de autorizar las obras, ha comprometido la aportación del 10% del presupuesto (unos 1.500 euros). Pero las mayores partidas correrán a cargo de la Diputación de Pontevedra, que ha concedido a la agrupación vecinal dos subvenciones que rondan, en total, los 10.000 euros. Ramona Otero Tanoira, representante del colectivo vecinal, traslada el agradecimiento de los feligreses de Campaña a la entidad provincial, ya que “se non fora por estas axudas, as pinturas íanse a perder e sería unha pena”.
Para los reunir los alrededor de 3.500 euros que les faltan para completar el presupuesto están todavía estudiando fórmulas. Llamaron a la puerta de la Comunidad de Montes, pero de forma infructuosa porque “hai poucos cartos”. Cuando se acometió la restauración de 1991, recuerda Otero, una vecina donó parte del dinero y se hizo una cuestación popular, algo que ahora no contemplan porque “non é un bo momento” tal y como está la situación económica.

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