• Jueves, 18 de Octubre de 2018

Asaltan la iglesia de Catoira y se llevan un botín de 200 euros de limosnas

Un botín de 200 euros e importantes desperfectos en la puerta de entrada es el balance de un robo registrado en la madrugada del sábado al domingo en la iglesia parroquial de San Miguel en Catoira. Los feligreses se enteraron ayer por el propio párroco del suceso al inicio de la misa dominical.

Asaltan la iglesia de Catoira y se llevan un botín de 200 euros de limosnas
El robo en la iglesia de San Miguel provocó desperfectos en la puerta de acceso  | mercedes rolán
El robo en la iglesia de San Miguel provocó desperfectos en la puerta de acceso | mercedes rolán

Un botín de 200 euros e importantes desperfectos en la puerta de entrada es el balance de un robo registrado en la madrugada del sábado al domingo en la iglesia parroquial de San Miguel en Catoira. Los feligreses se enteraron ayer por el propio párroco del suceso al inicio de la misa dominical.
La Guardia Civil y la Policía científica investigan ahora lo sucedido para poder dar con los cacos que forzaron la puerta de entrada para acceder al interior de la iglesia así como la caja de monedas de las velas eléctricas donde se calcula que habría unos 200 euros.
Este robo se produce apenas unas semanas después de otro registrado en la iglesia de Santa Baia también en Catoira por lo que no se descarta la vinculación de ambas actuaciones. El botín también fue pequeño en esa ocasión: Unos sesenta euros en cada iglesia asaltada. Lo peor, como en la iglesia de San Miguel, fueron los daños: No se destrozó su interior, pero las cerraduras quedaron inservibles.

En la iglesia de San Miguel, los vecinos no recuerdan un robo reciente, quizás su ubicación en el centro del municipio hizo que hasta ahora los cacos desistiesen ante la posibilidad de ser vistos por algún vecino y capturados por la Guardia Civil.
Sin embargo, la preocupación por la escalada de robos en la comarca comienza a traer de cabeza a las fuerzas de seguridad, pero sobre todo a los párrocos que tratan de contar con el menor dinero en efectivo dentro de la iglesia, pero aún así no se pueden salvar de los desperfectos que generan con la entrada forzosa en el interior para acceder al botín. Son varios los robos que se registran en un mismo mes.
Algunos curas optan por la colocación de alarmas y las puertas blindadas para tratar de evitar casi lo inevitable durante la noche en recintos apartados y con viviendas a metros de distancia. Una inversión que no todas las parroquias se pueden permitir.