sábado 14.12.2019

La Audiencia de Pontevedra ordena investigar el atropello mortal de la carrilexa de San Roque

La Audiencia de Pontevedra ordena investigar el atropello que en enero de este año le costó la vida a la carrilexa Josefa L.B., de 67 años, en la urbanización de San Roque. Un juzgado de la ciudad archivó el caso al no encontrar indicios de la comisión de un delito

Vista del coche tras el atropello de la vecina de Carril | cedida
Vista del coche tras el atropello de la vecina de Carril | cedida

La Audiencia de Pontevedra ordena investigar el atropello que en enero de este año le costó la vida a la carrilexa Josefa L.B., de 67 años, en la urbanización de San Roque. Un juzgado de la ciudad archivó el caso al no encontrar indicios de la comisión de un delito por parte del conductor que la arrolló, pero su marido recurrió, pidiendo que se practicaran diligencias de investigación y asegurando que existían “indicios” de que pudiera haberse producido un homicidio por imprudencia.


La jueza instructora rechazó el recurso del familiar porque las actuaciones judiciales se iniciaron en virtud del atestado policial del que “se desprende que las causas de la colisión (...) tuvieron su origen en causas desconocidas, pudiendo haber sufrido el conductor un microsueño”. De este modo, faltaría el requisito de perseguibilidad de la denuncia de la persona agraviada, “no pudiéndose equiparar a ella ninguna de las diligencias practicadas por los agentes actuantes”. Sin embargo, el esposo de la fallecida volvió a recurrir, ya ante la Audiencia, que estima su alegato y pide al juzgado que reabra las diligencias y se investiguen los hechos porque, aunque parece que en la causa del accidente no concurrieron factores negativos, como el consumo de alcohol o sustancias, hay “factores que llevan a pensar en una negligencia penalmente relevante” y cree que deben valorarse y contrastarse. Así se refirió a la ausencia de condiciones meteorológicas adversas y a que el conductor “circulaba a una velocidad superior” a la permitida, e incluso más, según un testimonio y “atendiendo a la distancia recorrida sobre la acera (...) hasta su detención –unos 40 metros–”.

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