lunes 06.07.2020

El Pleno fuerza al gobierno a dotar de seguridad y medios a la Festa da Ameixa

Crispación máxima la vivida ayer en el Pleno de Vilagarcía en torno a la polémica de la Festa da Ameixa. El patrón mayor de Carril, José Luis Villanueva, acudía al hemiciclo vilagarciano arropado por miembros de su Xunta Xeral y también por las tres mociones.

El cara a cara entre Varela y Villanueva empezó en un nivel de crispación muy alto que fue en aumento durante la sesión | gonzalo salgado
El cara a cara entre Varela y Villanueva empezó en un nivel de crispación muy alto que fue en aumento durante la sesión | gonzalo salgado

Crispación máxima la vivida ayer en el Pleno de Vilagarcía en torno a la polémica de la Festa da Ameixa. El patrón mayor de Carril, José Luis Villanueva, acudía al hemiciclo vilagarciano arropado por miembros de su Xunta Xeral y también por las tres mociones presentadas por el PP, EU y Somos en las que se exigía una implicación máxima del Concello a la hora de garantizar la seguridad de la fiesta gastronómica y también la dotación de los mayores medios posibles. 
El intercambio de pareceres entre gobierno local y organización de la Ameixa empezó mal. El alcalde, Alberto Varela, esgrimía un pantallazo del Facebook de la Agrupación de Parquistas para recriminarle al patrón mayor que “está facendo vostede insinuacións moi graves sobre este grupo de goberno sobre a suposta suspensión deste Pleno e non llo vou a consentir. Esixo unha rectificación pública”.
A partir de ahí, la tensión solo fue en aumento. Villanueva tomó la palabra para aclarar que “non estamos aquí nin por capricho, nin por un acto de rebeldía, senón pola Festa da Ameixa”. Matizó que “como cada ano nos reunimos co alcalde para comunicarlles o que queriamos facer de xeito especial con motivo do 25 aniversario e tamén de que tiñamos un contrato coa París de Noia para a zona da seca da Compostela”. Volvió a incidir en que “foi o alcalde o que nos dixo que xa chegara a un acordo con Revenidas e que eles tiñan prioridade”. Visiblemente molesto con el ejecutivo socialista pidió “con sentido da dignidade e da xustiza que nos aporten os medios que sexan necesarios, incluyendo la actuación de la verbena en la playa tal y como está programado”.
“Non hai medios”
El alcalde y el patrón mayor se enzarzaron en varias ocasiones a lo largo de la sesión, levantando incluso la voz más de lo habitual. Fueron tanto el primer edil como la portavoz del gobierno, Tania García, los que insistieron en que los medios del Concello, “tantos os humanos como os físicos” son limitados y que, por lo tanto, la organización tendría que asumir una parte de lo requerido en el Plan de Autoprotección si quería que la Festa da Ameixa se celebrase.
De hecho el Partido Socialista presentó una enmienda a las tres mociones de la oposición que rezaba que el gobierno repartiría los medios entre eventos de forma proporcional hasta llegar a donde se pudiese y que, a partir de ahí, el resto lo debería asumir la organización. Una enmienda rechazada en bloque por Somos, EU y PP que advertían que “a seguridade en ningún caso debe estar en mans de terceiros”.
El PSOE, en minoría, y con las anunciadas abstenciones de los dos ediles del BNG y del no adscrito Miguel Alves, se enfrentaba a una derrota clara en el ruedo del hemiciclo. Consciente de ello el alcalde insistió en que los puntos fijados en la moción no podían cumplirse y que no podían “multiplicarse mesas e sillas nin tampouco medios humanos”. 
La crispación alcanzó cotas tan inverosímiles en el Pleno que el gobierno y parquistas (entre ellos el popular Jesús Longa) discreparon abiertamente y con un tono elevado sobre los orígenes de la Festa da Ameixa hasta el punto de que el conservador abandonó el salón durante la intervención de García.
El alcalde esgrimió el listado de peticiones de la organización de la Ameixa que dio “un prazo de dous días para un sinfín de cuestións”, mientras que la oposición hizo en varias ocasiones un llamamiento a la concordia y al entendimiento entre las dos partes implicadas en un conflicto claramente enquistado. Sin éxito. El problema sigue aún encima de la mesa. l

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