jueves 21/1/21

Reportaje | Una mortandad que asestó un duro golpe a Arousa e intensificó la actividad científica

El berberecho es el sustento de cientos de familias arousanas por lo que CIMA y Consellería do Mar buscan acabar con uno de sus principales enemigos: El parásito Marteilia
Mariscadoras arousanas recogiendo berberecho en las concesiones de la playa de Vilagarcía | g. salgado
Mariscadoras arousanas recogiendo berberecho en las concesiones de la playa de Vilagarcía | g. salgado

El año 2012 fue fatídico para la flota arousana que se encontró con una elevada mortandad en uno de los moluscos que sustenta buena parte de las capturas marisqueras: El Berberecho. La Marteilia Cochillia asestó un duro golpe al sector del mar y, al mismo tiempo, disparó la actividad científica.

Aunque también afectó a las rías de Pontevedra y Vigo, Arousa, con Os Lombos como principal escenario, se llevó la peor parte. Esta infección del berberecho era ya una de las prioridades del departamento de patología del CIMA y, desde entonces, se disparó la investigación.

“La Consellería do Mar  y el CIMA somos conocedores de la importancia del berberecho como sustento de numerosas familias y establecemos distintas líneas para intentar recuperarlo e incluso aumentarlo y volver a una situación similar a la de antes de 2012”, explica Gabín, que incide en que “sin información, no podemos hacer nada”..

La marteilia va a seguir formando parte del ecosistema en el que se desarrolla el berberecho. “No hay forma de erradicar en el mar individuos que forman parte del fitoplancton”, señala el director del CIMA.

Por ello, lo que se busca es crear  estirpes resistentes, que aún infectadas por el parásito “puedan seguir creciendo y reproduciéndose”, apunta Gabín, que incide en que para ello es “importante acreditar mediante estas técnicas moleculares la capacidad de resistencia, aplicarla y que esa resistencia sea útil, que perdure en el tiempo”.

Acuerdos con cofradías

Pero tras el análisis, llega la puesta en práctica. “Hay que validar estos marcadores que estamos encontrando, tanto en las familias que se generen como en lo heredables que sean”, explica Cao, que calcula que será un año lo que quede de análisis aunque “para que los resultados sean trasladables, puede que se necesite más tiempo”.

La siguiente parte del proyecto será ver cómo se contemplan las estirpes de berberechos en el medio natural. “Se escogerán varios puntos del litoral que se hayan visto afectados por la pérdida del berberecho y se tratará de hacer una experiencia con estos nuevos datos y estas nuevas estirpes”, explica Gabín.

Desde el CIMA inciden en que “una cosa es que hagamos experimentación con grupos pequeños y otra que ese berberecho que quede acreditado que es resistente colonice espacios habituales y viva normalmente”.

Asimismo, destacan que dicha investigación “no afecta a la estructura del berberecho ni a su condición”, sino simplemente a su situación, dándole la ventaja de la resistencia.

La marteilia es la principal causa de la muerte del berberecho. La última de las fases implicará llegar a acuerdos con cofradías que se vieron muy afectadas, “para que nos permitan en sus zonas trabajar con estas estirpes”, apunta Gabín. Para ello, será necesaria la financiación. El plazo que se marcan para esta última fase es de dos o tres años. Así se pondrá punto y final al proyecto.

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